El Consejo de Gobierno ha aprobado una inversión de 456.250 euros para las obras de consolidación de los restos del Palacio de Enrique IV, en Segovia, declarado Bien de Interés Cultural en 2005. La actuación se centra en el extremo oriental del antiguo palacio urbano del Rey Enrique. Los restos que se conservan tienen su origen en una construcción de mediados del siglo XV y están en avanzado estado de ruina.

La Consejería de Cultura y Turismo llevó a cabo en 2006 las obras de emergencia con el fin de evitar la ruina total del edificio, mediante la colocación de estabilizadores en las fachadas, y apuntalamientos en el interior. La información recogida en el proyecto señala que el deterioro de la edificación ha avanzado y presenta: deterioro de los paramentos exteriores e interiores por acción de los agentes atmosféricos, debido a la falta de protecciones; ocupación de la vía pública, que impide no solo el tránsito adecuado por la misma, sino también la visión del monumento; deterioro de alfarjías y coronación de muros; patio del palacio lleno de vegetación y falta de adecuación de la evacuación de las aguas pluviales en todo el edificio.

Las actuaciones previstas están encaminadas a garantizar la estabilidad de los restos del palacio y a detener el proceso de ruina de sus fábricas y revestimientos debido a la ausencia de cubiertas, y a la vez recuperar el tránsito por las vías públicas actualmente ocupadas por los contrapesos de los estabilizadores. Las actuaciones concretas que se llevarán a cabo son: eliminación del sistema de estabilizadores, y de los sistemas de protección de chapa existentes en la actualidad; implantación de un nuevo sistema de cubiertas que proteja los muros y alfarjías del monumento; refuerzo de la estructura actual de alfarjías y muros, mediante un nuevo sistema de madera laminada y policarbonato; reposición de los apuntalamientos existentes en alfarjías; limpieza de fachadas y protección con revoco y protección de los huecos existentes.

El antiguo palacio urbano del Rey Enrique IV ocupa una de las partes en las que fue dividido éste tras la muerte del rey. El edificio objeto de este proyecto es en realidad una parte del palacio donde se ubicarían las dependencias del palacio de la Reina. Los restos que se conservan tienen su origen en una construcción de mediados del siglo XV y se articulan en torno a un patio central cerrado por las dependencias del palacio en tres de sus cuatro lados, mientras que al sur se levanta una construcción moderna de un bloque de edificios. Las fachadas norte y este lindan con la vía pública mientras que la fachada oeste vierte a un patio de la propiedad que limita con antiguas dependencias del palacio. En el extremo suroeste se encuentra una antigua conexión con el resto del palacio, ahora utilizada como museo. La antigua construcción formada por muros de carga de piedra y/o tapial, y estructura de madera se levanta en dos alturas desde la vía principal, aunque el ala norte cuenta con un semisótano.