“Emoción indescriptible”. Éstas fueron las primeras palabras de Juan Jesús Colmenero, minero leonés que encabezaba hoy la ‘Marcha minera’ en su etapa final, la esperada entrada desde Aravaca por la A-6 hacia Moncloa. El cansancio, la fatiga, el calor o la sed parecieron desaparecer ante el caluroso recibimiento de los ciudadanos de a pie y de los compañeros aragoneses que esperaban, en este punto, reunirse con los asturianos y castellanos y leoneses.

Cientos de personas aguardaban a las 22 horas la llegada de la marcha en el intercambiador de Moncloa para acompañarla hasta Sol, que se convirtieron en miles según ésta avanzó hacia el corazón de la capital de España, una ciudad que se volcó sin reservas con la causa minera como pocas veces se haya visto en otras manifestaciones.

La presencia de la también conocida como ‘marcha negra’ en Madrid trajo consigo el colapso de las principales vías circulatorias, como los tres carriles de la A-6 en dirección Moncloa, donde algunos conductores optaron incluso por salir del vehículo a fumar y contemplar el panorama, o las calles más emblemáticas de la urbe, en las que el tráfico tuvo que interrumpirse ante la multitud, que arropó a los mineros en todo momento con aplausos y gritos de ánimo y solidaridad con la causa de las cuencas.

Éste fue el comienzo de una madrugada intensa, que terminará en Sol en torno a la una, tras paralizar el centro neurálgico de la capital, las calles Princesa, Gran Vía y Alcalá hasta alumbrar con sus linternas el kilómetro cero de España.

Antes, una parada en los campos deportivos de la facultad de Inef de la Universidad Complutense de Madrid, cedidos solidariamente por las dos universidades públicas de Madrid con un lema que resumía su sentir: ‘Mineros, las universidades públicas de Madrid os dan la bienvenida’. La bienvenida y también un refrigerio, bebidas, aseos y hierba para descansar.

“Pensé que iba a haber menos gente, pero ha sido emocionante”, confesaba Colmenero, con el casco decorado con las fotos de sus hijos y cierto orgullo de ser el primero, o uno de los tres primeros, en pisar las calles de la capital. El mismo trabajador relataba que el paso por delante del Palacio de la Moncloa se había producido sin incidentes. “Nos hemos dado la vuelta para demostrar que España va de culo”, señalaba.

Moisés Martínez, otro leonés que hoy culminaba su andadura, subrayó nada más pisar la capital que vienen con “la esperanza de ser escuchados y de que se respete de una vez lo firmado”. “Los obreros no tenemos la culpa de la situación económica de este país, que piensen los políticos que España es el país con más políticos en causas judiciales”, añadió, subrayando que “el problema empieza por ellos”.

La marcha fue recibida por un amplio dispositivo policial, tanto de la Policía Nacional como de la Municipal, y también por los rectores de la Complutense, José Carrillo, y de la politécnica, Carlos Conde.

 

Sindicalistas y políticos

A la explanada acudieron también los máximos dirigentes de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, y de UGT, Cándido Méndez, acompañado del secretario de la organización en Castilla y León, Agustín Prieto. Éste mostró su “satisfacción porque por lo menos se ha cumplido el objetivo de llegar a Madrid”, pero expresó que “ojalá no hubieran llegado porque la pretensión era que antes de llegar se arreglara el conflicto”. El sindicalista confió en que la “gran manifestación” prevista para mañana “sirva para que el Gobierno entienda que por un puñado de millones no puede dejar hundir un sector vital para la Comunidad”.

La portavoz del PSOE en el Congreso, Soraya Rodríguez, y el secretario de Organización del partido, Óscar López, además del secretario de la federación madrileña, Tomás Gómez, y el diputado José Antonio Alonso también se acercaron a saludar a los trabajadores, que estuvieron acompañados en su entrada a Madrid por las reivindicaciones de otros sectores, como la educación o el Metro de Madrid y, sobre todo, los Bomberos de Madrid, que abrieron el camino a los trabajadores del carbón.

Los mineros recordaron la solidaridad de los ciudadanos, de muchas instituciones, empresarios, y hosteleros que les “han agasajado” a lo largo del camino, también a los compañeros encerrados en las diferentes provincias y al minero fallecido hoy en un accidente de circulación con un minuto de silencio.