La Plataforma de Usuarios de La Sepulvedana ha informado en un comunicado que el bono normal ha subido 19€, hasta los 219€ y el bono joven ha subido 13€, hasta los 145€. Aseguran que la empresa de transporte justifica la subida por el aumento del precio de combustible, el pago de peajes y otros gastos. Sin embargo, los usuarios entienden que la subida del combustible está siendo un factor importante en los costes de explotación en los últimos años pero resaltan que desde que se inauguró la AP-61 en 2003, y por tanto se paga peaje, el precio del gasoil ha subido un 90% mientras que los bonos mensuales han subido un 163%.

Además, aseguran que «lo que están consiguiendo con la subida de precios hasta 219€ es llegar a la altura de los bonos de Ave. Actualmente para un mes medio de 20 días laborables como febrero el bono de 40 viajes del Avant cuesta 216€, más barato que La Sepulvedana, aunque La Sepulvedana incluye el C2».

En su opinión, esta subida «tan desproporcionada» de precios se basa en una política estudiada de pérdida de viajeros a propósito en algunas líneas, sobre todo en la de la Universidad Autónoma, lo que les serviría de criterio para suprimir más servicios, alegando que en algunas rutas el número de viajeros ha bajado. Aseguran que muchos estudiantes de esta universidad, de otras y muchos trabajadores que se desplazan a diario se estarán planteando si seguir viajando en La Sepulvedana o ir en Ave o compartiendo coche, lo que les resultaría más barato y rápido.

Por estos motivos, la Plataforma de Usuarios de La Sepulvedana cree todo que está relacionado con la renovación de la Concesión VAC-115, que acaba en marzo de este año, por lo que en su opinión, se pueden intuir más reducciones de horarios en los próximos meses.

Sin embargo, desde la Plataforma reconocen y agradecen los avances de La Sepulvedana en las máquinas automáticas que les propusieron en su última reunión, pudiendo ahora confirmar la fecha y hora del billete antes de comprarlo. Pero también quieren llamar la atención de los problemas de las máquinas, que se siguen sucediendo, así como «del trabajo extra que tienen que hacer los conductores para ayudar a la gente a comprar billetes, ya que la mitad del día los taquilleros no trabajan y esa tarea estaría encomendada a ellos» afirman.