El Ayuntamiento de Segovia ha puesto esta semana al cobro los recibos correspondientes a las tasas de agua, recogida de basuras, ocupación de quioscos y entrada de garaje a través de aceras, así como los impuestos de Bienes Inmuebles y de Actividades Económicas. Impuestos y tasas con los que el consistorio espera recaudar el «10 por ciento más que en 2009», según explica el PP de  la ciudad, partido convencido de que este “exponente claro del incremento de la presión recaudatoria sobre los vecinos de Segovia”.

Para los populares resulta significativo este dato, más aún cuando “los datos dicen que, por desgracia, disminuyen los habitantes de la ciudad y que la actividad empresarial se contrae” y opinan que si el “Equipo de Gobierno espera recaudar más con sus impuestos está claro que la presión recaudatoria se acrecentará; No hay otra».

Y como ejemplo indican que “el recibo del IBI se ha incrementado en Segovia capital un 21% más que el IPC en los últimos años”. “Los segovianos se encuentran entre los vecinos de las capitales de provincia de Castilla y León que más impuestos municipales pagan, a muy poca distancia de las dos primera pero muy alejada de la cuarta capital en presión fiscal”, insiten.

Asimismo aseguran que la cuota íntegra del recibo que los segovianos reciben en sus casa “ha crecido un 40,3% entre 2002 y 2009”. “Teniendo en cuenta que el incremento acumulado del IPC en el mismo periodo ha sido del 19,2% podemos afirmar que el incremento neto del recibo que un vecino de Segovia paga por una vivienda tipo ha sido del 21%”, indican.

«No se puede engañar al bolsillo de los contribuyentes. La mayor parte de los segovianos, si suman los recibos de sus impuestos y tasas municipales de 2009, y los comparan con la misma suma del 2010, verán que pagarán más en 2010 que en 2009. Además, muchos segovianos está comprobando ya que el Ayuntamiento les está cobrando por servicios municipales que hasta la fecha eran gratuitos» señalan los populares. Concluyen pidiendo al Ayuntamiento “menos gasto en operaciones superfluas, mejor planificación y más rigor en la acción municipal y control de las inversiones, constituyen la fórmula de gobierno que permite moderar la presión recaudatoria».