Se abre el telón y aparece una casa-carpa de gasa de color blanco, con suelo blanco… De repente, un huevo comienza a salir de la boca de uno de los actores, también es blanco. Comienzan a regarlo con el aliento de la vida y el huevo va creciendo, va cogiendo pulso, se empieza a mover, crece…. ¡uy, parece un animal! Es una medusa, blanca, que de repente nos transporta a una escena de sombrillas hechas con gasas que nos recuerda a un paisaje de medusas acuáticas.

Esto es ‘Déjate llevar’, una función relajante, estimulante y sensorial que se ha presentado el domingo 2 de diciembre en el Teatro Juan Bravo. Un teatro hecho para bebés y niños de entre 1 y 5 años. Una obra compuesta por cinco escenas que recrean sensaciones. Una obra sin moraleja. Así lo ha explicado Juan Cifuentes, director de Ambulantes Teatro, compañía albaceteña que interpreta este teatro infantil. El espectáculo, que continúa recorriendo la geografía española desde que se estrenara hace poco más de un año, utiliza unos registros muy suaves pensados para los más pequeños.

Son grupos de unos 60 niños que se preparan para ver un teatro muy cercano con el que viajarán a la mitad del océano a través de una olla que cocinará los sonidos del mar y esa tranquilidad que aportan el ir y venir de las olas. Pero no sólo eso, cinco minutos después estarán viendo cómo es el ciclo de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte, pasando por la niñez, infancia, adolescencia, madurez y vejez.

Juan Cuevas y Rosa Soria son los encargados de transportar a los pequeños a estos nuevos mundos y nuevas experiencias. “Los críos lo viven de una manera muy intuitiva, por eso, cuando llegan, les vamos invitando a adentrarse en lo que será la función, perfumamos el teatro, todo con tesituras suaves, nada estridente, ningún aspaviento”, cuenta Cifuentes.

Son 37 minutos en los que hay reacciones para todo. Son un público nuevo. Los actores buscan ponerse en un terreno anterior a la razón y a la lógica. “No las tienen completadas, así que nos salimos de ese campo para sumergirles en una comunicación más sensible”, relata el director. Es ahí, prosigue, cuando el espectador al que nos dirigimos va captando las sensaciones, introduciéndose en la función, porque los niños son un público con una inteligencia sensible muy desarrollada. Haciendo memoria, Cifuentes recuerda diferentes anécdotas que le hacen echar una carcajada. “Un niño se levantó a abrazar a la actriz en mitad de la escena, otros se acercan a tocar la decoración, otros lloran y hay que sacarles fuera hasta que se calman y deciden volver pero la gran mayoría termina encantada con el show”.

Es un placer hacer nuestras funciones para bebés y tener una comunicación propia con ellos, una comunicación que no se explica racionalmente pero que sí se siente. Es el público que queremos y la cosa funciona”, cuenta orgulloso. “Cada vez que acaba una obra nos quedamos con esas pequeñas cosas indescriptibles pero muy valiosas que marcan cada día”.

¡Déjate llevar!, de Ambulantes Teatro, se estrenó en octubre de 2011 en el Teatro Municipal de Almagro (Ciudad Real). Sus próximos destinos son la Feria FETEN de Gijón, una de las más importantes de Europa en su género, Málaga, Murcia o Valencia. Por suerte, no han parado de trabajar, ya que se trata de un espectáculo para un público muy especializado. Cifuentes explica que el teatro infantil se está abriendo camino poco a poco por España y Europa. “Es un segmento inesperado, pero si me preguntas si se puede hacer arte para bebés, te respondo rotundo: sí se puede”.