El pasado 2 de junio el “Centro Cultural 3 de abril” de La Lastrilla acogió la presentación del primer libro de Luis Miguel Muñoz “Con tinta de calamar”. Este autor sevillano, aunque afincado en Segovia desde hace 15 años, ha ahondado con esta obra en un campo tan arduo y personal como son los sentimientos humanos. Aún así, el autor asegura que ya tiene otros proyectos en mente.

El pasado 1 de junio presentó al público su colección de relatos “Con tinta de calamar”: ¿de qué tratan? ¿son historias con argumento independiente, o conforman toda una historia?

“Con tinta de calamar” son 58 relatos de ficción, no conectados entre si y agrupados en 6 capítulos. Tratan sobre temas universales, situados en la actualidad: La vida y la muerte, la vida como camino impulsados por pulsiones de vida, el amor, el sexo, la búsqueda, la insatisfacción y la muerte, no como final, sino como incógnita, pasiones como los celos, la ambición y la envidia, como instintos de muerte.

¿Dónde están ambientados los relatos de la obra? ¿Quiénes son sus personajes, y cuál es su psicología?

Los relatos están ambientados en la actualidad y, aunque algunos escenarios son intemporales y anónimos, en otros aparecen ciudades bien conocidas por mí: Sevilla, Madrid, Barcelona, Segovia, Paris o también el Camino de Santiago. Los personajes son seres humanos de hoy, personas corrientes con inquietudes, deseos, miedos, aunque también aparecen en algunos personajes como D. Juan o el Marqués de Bradomín, trasladados al mundo de la seducción en Internet.

¿Cómo describiría usted su obra?

Es una obra de ficción fresca, rápida, con un ritmo trepidante a veces y con un punto de reflexión al final, sobre todo por los desenlaces inesperados. Algunos relatos están escritos en una primera persona testigo o protagonista, otros con una segunda persona cómplice y otros en tercera persona, algunos con narrador omnisciente e incluso con un delirante flujo de conciencia. En un mundo de prisas como el de hoy, se pueden dedicar unos pocos minutos para leerlos en el metro, en la parada del autobús, o dedicar una tarde a disfrutar de ellos.

¿Cómo cree que será acogida “Con tinta de calamar” por el público y por los críticos en Segovia?

Los autores desconocidos estamos condenados a una larga travesía en el desierto, cosa que, por cierto, ha ocurrido siempre. Pero estoy seguro que quien la lea disfrutará con ella, tanto si busca solo distracción, como si busca algo más.

¿Cómo se le ocurrió escribir una obra de estas características, basada en los sentimientos humanos? ¿Con qué fuentes de inspiración o referencias de otros literatos contó a la hora de dar vida a los personajes, construir la estructura de los relatos?

Seguramente es inevitable escribir de los sentimientos humanos, de las preocupaciones de los hombres y mujeres. El proceso de creación me he llevado ahí inconscientemente, ha ido fluyendo, pero es inevitable escribir de lo que está dentro de uno. Hay múltiples referencias y guiños literarios a escritores hispanoamericanos como Carlos Fuentes, Vargas Llosa, Bioy Casares, Cortazar, García Márquez, a autores españoles: Cervantes, Zorrilla, Valle Inclán, Torrente Ballester; también a escritores de otras lenguas: Shakespeare, Proust o cuentos como Las mil y una noches y sobre todo al eterno insatisfecho Ulises de la Odisea. Aunque no pretendo ni mucho menos acercarme a ellos, sí es verdad, que leerlos ha sido una fuente de inspiración para el tono, el tema o la creación de algunos tipos y personajes.

Por favor, cuéntenos cómo ha sido para usted el proceso de reflexión y conocimiento del ser humano que ha alcanzado para escribir de un tema tan complejo y variopinto como son los sentimientos humanos ¿Es posible llegar a conocer en profundidad los sentimientos humanos?

Todo es relativo, tener certezas absolutas es poco inteligente. La duda es más razonable, pero hay tipos, estereotipos, tripas. Se puede escribir desde el absoluto imaginado, hasta lo particular y además, que cada uno, cada lector, lo rellene con su propio bagaje y saque conclusiones o se plantee preguntas. Yo solo propongo, a veces, una reflexión. Para la creación de los personajes me he servido del conocimiento del ser humano, de los seres humanos que por mi profesión y devoción he conocido, me he servido de la introspección buscando a ese que decía Antonio Machado que siempre va contigo, de la fantasía y de la literatura.

¿Hay algún tipo de conexión o similitud entre el tema de “Con tinta de calamar” y la vida de Luis Miguel Muñoz?

Decía Ruiz Zafón que nadie escribe nada que no lleve dentro. Pero son relatos de ficción, no autobiografía, inspirados en realidades, sueños, deseos, interpretaciones, deformaciones de la realidad. En el primer relato de “Con tinta de calamar”: “Un final distinto”, el protagonista, un escritor, nos cuenta como se esconde de la realidad detrás de la tinta de sus escritos, como el calamar, engañando, disimulando, pero al fin y al cabo, detrás de la mancha de tinta.

Nos gustaría saber si ha escrito usted alguna obra más. Por otra parte, ¿cómo ve el futuro Luis Miguel Muñoz? ¿Tiene en mente algún otro proyecto para un futuro próximo?

Es mi primera obra, he tardado dos años en escribirla. He comenzado una nueva serie de relatos del mismo tipo donde incluiré los seis signos del zodiaco que faltan y un capitulo dedicado a versiones de cuentos como el de Blancanieves o El príncipe que se convirtió en rana, entre otros. Hay también un proyecto de escribir relatos a partir de ilustraciones de Begoña Medel, que ha ilustrado alguno de los relatos de “Con tinta de calamar” y también escribir dentro de dos años una novela en París.