Alcaldesas de Zamarramala con el bastón de mando durante la jornada del jueves 8 de febrero en sus visitas a las diferentes autoridades

La figura de la ‘aguedera’ de Zamarramala está presente en el municipio desde 1227, año en el que las zamarriegas y zamarriegos conquistaron el Alcázar de Segovia cuando estaba en posesión de los arracenos. Desde este momento y, dado el “papel esencial” que jugaron las mujeres de esta localidad durante la conquista, se les concedió unos días al año “en el que fuesen ellas quienes mandasen”, celebrado el domingo posterior a la festividad de Santa Águeda, “una mártir que cuenta con una talla en la localidad de Zamarramala”, que este año.

Desde entonces, las mujeres cuentan con este ‘privilegio’ encarnado en la figura de dos mujeres que, cada año, son elegidas como alcaldesas de la localidad. Aunque a día de hoy “en la sociedad está muy asumido que una mujer pueda marchar en diferentes ámbitos”, en el siglo III “era un privilegio exclusivo y un honor para ellas”, explica una de las alcaldesas actuales, Laura Gil, quien ha llegado a ostentar su cargo junto a Patricia Merino cumpliendo ciertos requisitos, “tienes que ser de Zamarramala o vinculada con el pueblo” y, en las actividades de carácter privado, “solo pueden acudir mujeres casadas y viudas”, sin dar lugar a la asistencia de solteras y divorciadas, “algo puesto en los estatutos de la Asociación” a la que pertenecen cerca de ochenta aguederas.

La continuación de esta tradición supone que Zamarramala celebre cada año esta festividad, que refleja el broche final al mandato de las alcaldesas, que se deja a las siguientes en el ‘cambio de monteras’, celebrado en la plaza del municipio el lunes 12 de febrero. Desde este momento, estas tienen establecida una serie de tareas anuales, como buscar los nombramientos, concertar las citas con las diferentes autoridades y elaborar el programa con diversas actividades y dedicado en exclusividad a las mujeres de la localidad, aunque con el permiso de participación a todos los interesados.

Las actividades preparadas comenzaron en la mañana del pasado jueves, con la cesión del bastón de mando por parte del alcalde de Segovia, José Mazarías. A continuación, las alcaldesas realizaron una ruta de visitas a las diferentes autoridades de la ciudad como el delegado territorial de la Junta en Segovia, la subdelegada del Gobierno, el presidente de la Diputación, “quien nos dio el beneplácito para mandar tanto en la provincia como en la capital” y, además, de forma simbólica, dentro del Alcázar de Segovia, al coronel y el general de Artillería de Segovia “como simbología de la conquista”.

A parte de las tareas de funcionalidad de la fiesta, así como de la representación tradicional, con las costumbres de reparto y del ambiente festivo del pueblo Laura explicaba que también “nos encargamos de reivindicar las necesidades tanto de Zamarramala como de las mujeres a día de hoy”. Así, durante la tarde del sábado, se nombraron alcaldesinas a las hijas de estas, a través de la conocida ‘imposición de la montera’ “con el fin de continuar la fiesta ancestral durante los años”. A continuación, la iglesia de la localidad acogió un acto en el que se cantaron vísperas y el himno de la Santa “muy antiguas con una estructura peculiar dentro del cancionero eclesiástico”.

Por su parte, el domingo ha comenzado con una procesión en la que se hace el baile de banderas y la jota de las alcaldesas delante del Alcázar, a la entrada del pueblo. Después, todos los vecinos han acudido a la misa, en la que se mantienen las tradiciones impuestas a lo largo de los años, finalizando con los “famosos” nombramientos.

Nombramientos

Dentro de las tareas que se deben desarrollar por parte de las alcaldesas durante el año, se encuentra el escoger cada uno de los nombramientos que tienen lugar durante la jornada del domingo, el día grande de celebración y que cada año, se otorgan a entidades o personalidades diferentes. Así, en esta ocasión y, con el objetivo de representar a todas aquellas mujeres que se encuentran inmersas en la prostitución y en la inclusión social, se decidió otorgar el nombramiento ‘Hombre Bueno y Leal’ al proyecto de Betania Adoratrices “por representar a aquellas mujeres que todavía necesitan mucha ayuda y avance”.

Por su parte, según comentaba Gil, se eligen los nombres de unas ‘Aguederas Honorarias’ que, en este 2024, han sido cuatro, entre ellas Susana Guri, presidenta de Autismo Segovia, “por visibilizar lo que esta asociación hace desde el 2002 y dar a conocer en que consiste el espectro del trastorno autista y las necesidades que tienen estas personas”. La presidenta de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Segovia, María José Tapia, también recibe este reconocimiento “por ser la primera presidenta mujer e impulsar el programa de talento femenino”, por su parte lo recibe Silvia Sánchez, capitán en la Academia de Artillería y, por último, Estela García, una futbolista segoviana que en el 2017 fue nombrada como ‘Mejor portera del mundo’.

Durante la ceremonia de nombramientos, también se otorga el reconocido ‘Matahombres de oro’, representado en un tocón de madera con un alfiler dorado grande “que representa lo que es el matahombres”, utilizado por las mujeres de Zamarramala cuando un hombre se colaba en los actos privados de mujeres para echarles. Este reconocimiento lo recibe David Pinillos, director cinematográfico de Segovia, “con muchos reconocimientos como el Goya a la dirección novel de ‘Bon appétit’, y director de series como ‘Las Chicas del Cable’ o ‘Velvet’. Por último, Eduardo Juárez fue nombrado pregonero, “por su manera de demostrar la historia y contársela a los segovianos” y por su carrera como historiador que le convierte “en una persona muy interesante de escuchar y ver en todas sus ponencias”.

Sello de identidad: el vestuario

Durante la festividad de Zamarramala, por tradición, las alcaldesas portan cuatro trajes diferentes. El día de la presentación del programa es el ‘traje de avisar’, el mismo que portaron durante sus actos y visitas a autoridades. “Es el más sencillo” y se compone de una falda azul y un mantón de manila. El domingo se visten con el ‘traje de gala’, con un manteo rojo, engalanado con la montera, las tocas y las joyas “un traje que tardan en ponernos unas tres horas en un acto íntimo con seis mujeres del pueblo”.

Durante la jornada del lunes, se porta este mismo traje, pero con un manteo azul, ya que este día “se conmemora a las alcaldesas ya fallecidas durante una misa” y, por último, para por las tardes preparan un traje de campesina “haciendo referencia a las mujeres del pasado que no contaban con indumentaria tan lujosa”.

Una vez finalizado su mandato y tras haber vivido la experiencia, vuelven a su posición inicial de aguedera, ofreciendo la ayuda a las nuevas alcaldesas “siempre con el orgullo de haber cumplido con la tradición”. Por ello, tanto para Laura como para Patricia, llegar a ser alcaldesas “supone una gran responsabilidad para que todo salga bien en el que se muestre la continuidad y el arraigo que Zamarramala tiene por esta festividad” y, a nivel personal, “mucha emoción y nervios” porque están cumpliendo con lo que anteriormente hicieron sus madres y pensando en sus hijas “en ser un ejemplo para ellas de cara a la continuidad de la tradición ancestral a lo largo de los años”. Así, consideran que este paso como alcaldesas “es algo que tienen que vivirlo una vez en la vida”.