Las temperaturas primaverales de la última semana han desencadenado la polinización de cipreses, enebros y sabinas, en cuya actividad vegetativa, ha influido un invierno lluvioso y con valores suaves. Por ello, se han disparado las concentraciones polínicas de las cupresáceas, una de las que tiene más actividad alergénica en esta época. Además, han potenciado su efecto las ‘boinas’ de contaminación que han cubierto los cielos de las ciudades.

El director de la Agencia de Protección de la Salud y Seguridad Alimentaria, Jorge Llorente, explicó a Ical que este grupo, el “más madrugador” en el proceso de polinización, ha dejado sobre gran parte del territorio de la Comunidad una concentración moderada, es decir, con menos de 200 gramos de polen por metro cúbico. Sin embargo, esta situación ha alcanzado “picos” en el sur de Castilla y León, en concreto, en las comarcas de Béjar (Salamanca) y Arenas de San Pedro (Ávila).

En estas dos zonas, la previsión de la Red castellana y leonesa de vigilancia, control e información sobre concentraciones polínicas prevé una acumulación superior a los 200 gramos por metro cúbico. La concentración de polen de las cupresáceas será bajo -de uno a 50 gramos por metro cúbico- en la zona de Benavente (Zamora), Aranda de Duero y Miranda de Ebro (Burgos) y en gran parte de Segovia, salvo en zonas limítrofes con Valladolid y Ávila.

También, se registra ya actividad de las gramíneas y las urticáceas –ortiga, parietaria y pelosilla-, aunque en niveles bajos. Esta situación se mantendrá durante todo el fin de semana, según los datos recogidos hasta el jueves por las 15 estaciones que conforma la red y que se completan con datos climatológicos. A través de aplicaciones informáticas se elaboran las previsiones para el fin de semana. A partir de entonces, la situación podría variar en función del comportamiento de las temperaturas, el viento y las precipitaciones.

 

Eclosión

En ese sentido, el director de la Agencia de Protección de la Salud y Seguridad Alimentaria atribuyó a la climatología el pico registrado, que se produce de forma habitual en estos meses. Sin embargo, destacó que la moderación en las temperaturas de este invierno y la irrupción del buen tiempo, que se ha mantenido constante durante unos días, han hecho que la polinización se produjera de una forma “magnificada” y concentrada.

La explicación, según Jorge Llorente, se debe a que las cupresáceas, sobre todo, los cipreses, se han utilizado de forma mayoritaria con fines ornamentales. De esta forma, indicó que la profusión en su uso ha hecho que grandes colonias polinicen al mismo tiempo. Además, remarcó que la contaminación tiene un efecto “potenciador” y “sumatorio” sobre los mecanismos que ocasionan la alergia. Al respecto, precisó que las cupresáceas son uno de los grupos polínicos que producen más reacciones alérgicas, como rinitis, conjuntivitis, y, en menor medida asma.

 

Red de estaciones

La red está conformada por 15 estaciones ubicadas en Ávila y Arenas de San Pedro; Burgos, Aranda de Duero y Miranda de Ebro; León y Ponferrada; Palencia; Salamanca y Béjar; Segovia; Soria; Valladolid, y Zamora y Benavente. Además, la Comunidad cuenta con un Registro Aerobiológico, que actúa como sistema de información para la prevención de la alergia originada por el polen, esporas fúngicas y otros posibles alérgenos procedentes de vegetales.

Asimismo, los ciudadanos podrán consultar la información sobre los niveles de polen en la página de salud de la Junta de Castilla y León y podrán recibir la previsión a través de un mensaje de móvil, enviando un ‘sms’ al número 215295 con el texto “altapolen” y el nombre de la estación. El pasado año Sanidad, que colabora en esta materia con la Sociedad Castellana y Leonesa de Alergología e Inmunología Clínica, remitió un total de 118.347 mensajes.

 

Alergías

La Organización Mundial de la Salud (OMS) sitúa a las enfermedades alérgicas entre las seis patologías de mayor afectación entre la población mundial. Su diagnóstico suele producirse en edades cercanas a la adolescencia y primeros años de la edad adulta, por lo que constituyen un problema de salud crónica. De media, afectan al 25 por ciento de la población castellana y leonesa, es decir, a medio millón de personas. Además, suponen entre el tres y el cinco por ciento de las consultas de Atención Primaria en España.