Los libros, sus historias, sus letras y también los segovianos y segovianas tomaron ayer las calles de la capital para celebrar el Día del Libro y, como no, el Día de Castilla y León. Con ambiente soleado aunque algo fresco, fueron cientos de personas las que se acercaron durante todo el día a la Plaza Mayor para dejarse envolver por un ambiente festivo que se respiraba también en las terrazas de los bares y restaurantes del casco histórico.

Los actos centrales organizados por el Ayuntamiento de Segovia comenzaron con la colocación de una corona de laurel en la placa de la calle Cervantes para homenajear al escritor. El alcalde de la ciudad, Pedro Arahuetes, fue el encargado de colocarla en compañía de las concejalas de Cultura y Medio Ambiente, Clara Luquero y Paloma Maroto, respectivamente, así como los portavoces del PP e IU, Jesús Postigo y Luis Peñalosa. Posteriormente el acto se dirigió hacia la Plaza Mayor en donde, a los pies del Teatro Juan Bravo, se colocó una nueva corona de laurel a la escultura de Antonio Machado.

Fue el propio personaje de Cervantes, Don Quijote de La Mancha revivido gracias a uno de los personajes de Muñecos Animados ubicados en La Cárcel_Segovia Centro de Creación, quien inició la cadena ciudadana de libros en los bancos de la Plaza Mayor. Junto a Sancho Panza, entregaron al regidor municipal un ejemplar del libro más famoso de Cervantes, del que son protagonista y otro de Campos de Castilla de Machado.

Libros para todas las edades y una amplia variedad de temáticas pasaron entre las manos de los visitantes a la Plaza Mayor a través de las mesas instaladas por Cultura que se ubicaron junto a las de las librerías segovianas que posteriormente ofrecieron descuentos especiales para la festividad. Los niños del Taller Municipal de Animación a la Lectura participaron muy activamente en la celebración interpretando diferentes piezas literarias con una amplia expectación.

Junto a la iniciativa del Consistorio, el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente volvió a celebrar la campaña de ‘bookcrossing’ liberando libros por toda la ciudad para acercar temas como el arte a la sociedad segoviana. El jardin del Museo se convirtió además en un agradable y sosegado espacio para la lectura abriendo sus puertas al público. Tampoco faltó a la cita la librería solidaria Aida Books&More que, tanto por la mañana como por la tarde, ofreció actividades dirigidas a pequeños y mayores.