Así lo decía Carlos Marx. También decía, que era posible que la clase dominante no tuviere «moral» sino su moral particular, en cuyo caso sería una clase dominante sin moral, que es lo peor que puede pasar.

Vienen al caso estas citas para hablar de la «cultura de Segovia» propiciada por el partido socialista de Segovia, que es la clase dominante que gobierna e intenta imponer la cultura de Segovia desde el ayuntamiento, en coalición con el Sr. Peñalosa, declarado ferviente comunista.

La cultura no es un concepto único, sino que existen muchos tipos de cultura y, por tanto, cuando se habla de ella, se puede hablar en el más amplio sentido de la palabra o en un sentido restrictivo.

La política cultural en general llevada a cabo por el actual gobierno municipal socialista tiene, en general, dos líneas de trabajo.

Una, financiar y subvencionar proyectos culturales que le son ofrecidos por empresas, fundaciones o colectivos para llevar a cabo actuaciones culturales definidas (Hay Festival, Folk Segovia, Muces, Titirimundi, etc.) y en los que no interviene en la programación, gestión y desarrollo de los mismas; solamente subvenciona. 

Otra, consiste en idear, planificar, programar, desarrollar y gestionar y pagar a golpe de talonario y seleccionar a dedazo actuaciones, ideas embrionarias o proyectos culturales.

El primero de los casos nos parece interesante y siempre lo apoyaremos, que ante proyectos culturales que tienen un buen nivel de calidad, que aportan un valor añadido a nuestra ciudad y a los segovianos y que puedan servir para recibir más visitantes, el ayuntamiento de la ciudad los apoye y subvencione.

Es el segundo de los casos el que nos preocupa y ocupa y donde se ve, claramente, «la moral» de la clase dominante o quizá la «falta de moral», que, como muy bien decía Marx, es peor todavía.

Asumir y respaldar desde el gobierno del sr. Arahuetes que «todo acto teatral ha de ser un acto político» o que «la obligación es cambiar esta mierda de mundo que tenemos» es, en definitiva, lo que hemos calificado desde nuestro grupo de sesgo doctrinario, partidista, sectario o ideológico.

 

¿Por qué?

Creemos desde el grupo municipal popular, estamos convencidos de ello y por ello lo defendemos, nuestro más absoluto respeto a la libertad de expresión y creación artística y cultural de las personas.

Creemos que los contratos y subvenciones, que se llevan a cabo en la actualidad en este segundo de los casos, ha de realizarse con absoluta transparencia y concurrencia del mayor número posible de personas o colectivos, evitando la utilización del dedazo.

Creemos y estamos convencidos de ello que la gestión y la administración del presupuesto cultural de Segovia (3.5M€) puede mejorar considerablemente, como lo venimos diciendo desde hace dos años, y, prueba de ello, es que este año el Festival de Segovia, llevado a cabo por la Fundación Juan de Borbón, ha pasado de 230.000 € del año pasado a 128.000€, sin que se haya visto resentida su calidad, como así se acredita con el éxito de público y crítica de todos sus eventos culturales.

Creemos y estamos convencidos de ello, que, de aplicarse estos criterios de gestión al resto de actuaciones culturales, demandados días tras día por nuestro grupo y llevados a cabo este año en el Festival de Segovia, se podría ahorrar, sin detrimento de la calidad y cantidad de las actividades culturales, varios centenares de miles de euros a los ciudadanos de Segovia, que son los que con sus impuestos pagan los gastos del ayuntamiento.

Sabemos que en la actualidad se están llevando a cabo abundantes despilfarros y dedazos en materia cultural del segundo de los casos en el ayuntamiento de Segovia 

Creemos y estamos convencidos de ello que la actividad cultural de Segovia o cada acto cultural no tiene por que convertirse en un acto político, sea del signo que sea. 

Rechazamos que desde el ayuntamiento se lleven a cabo actividades culturales partidistas y de propagación de ideas en sentido concomitante con la ideología o la moral de la clase dominante en el ayuntamiento.

Creemos que en este mundo que tenemos hay que intentar cambiar muchas cosas, muchísimas, pero no sólo desde la clase dominante, esto sería una satrapía si el gobernante no tiene una moral universal, sino, sobre todo, desde la sociedad civil.

Pero rechazamos que este mundo que tenemos sea una mierda.

Creemos que este mundo que tenemos tiene muchos defectos, pero tiene, sobre todo, muchos valores y sobre ellos debemos construir sin sectarismos ni partidismos ni venganza, sino sobre la base del trabajo, sacrificio y el respeto de todas y cada una de las ideas y de las personas.