Aunque el cansancio se empiece a notar por el evidente desgaste físico que supone llevar a cabo un total de 16 etapas, la marcha minera finalizó hoy su paso por la provincia segoviana con los ánimos más elevados y con la buena noticia de que finalmente, el Ayuntamiento de Madrid facilitará el polideportivo del centro Rosa de Luxemburgo en Aravaca. Así lo confirmó a la agencia Ical, el secretario federal de organización de FITAG-UGT, Jesús García Zamora, que acompañó a los 160 mineros que realizaron la 16ª etapa de la conocida marcha negra desde las localidades segovianas de Villacastín y San Rafael. Algo más de 21 kilómetros que al llegar al polideportivo de la villa han explotado en aplausos por la ilusión de que “el Gobierno ceda en la intransigencia que tiene y cumpla lo comprometido, no queremos más”.

García Zamora insistió en la gravedad de unos recortes “que supondría el cierre de las minas” y el consecuente perjuicio económico que para ello tendría en las comarcas que dependen del carbón, así como en el país entero. “Es aberrante pensar que desde el punto de vista energético la única energía autóctona que tenemos que es el carbón lo queramos entregar para que dependamos de otros”, aseguró.

Junto a García Zamora, los líderes sindicalistas de la provincia segoviana también asistieron para mostrar su apoyo al grupo de mineros. Tanto el secretario regional de CCOO Segovia, Ignacio Velasco, como el secretario de industria de FITAF-UGT Segovia, Manuel Sanz Prieto, no faltaron a la cita. Como tampoco lo hicieron diferentes miembros de Izquierda Unida Segovia, quien a través de un comunicado criticaron el “hachazo” que supone el recorte de “dos de cada tres euros” al sector. En el mismo sentido, los socialistas de El Espinar lamentaron el recorte del 64 por ciento de las ayudas estatales en el sector señalando que “ son un reflejo de la situación actual de la mayoría de los trabajadores, que o se encuentran en el paro o han visto un gran deterioro en su puesto de trabajo”.

 

Somos mineros, no somos terroristas

Aparte de la preocupación por la situación del sector, los mineros mostraron su inquietud por “la imagen que algunos nos quieren dar”, como señaló Concepción Alonso, ayudante de minero del pozo Carrio, quien insistió en señalar que “somos ciudadanos, no somos enemigos”. Alonso señaló que “este ataque a la minería” supone el deterioro de la sociedad de las cuencas mineras y del bienestar de muchas familias que viven de ello y criticó que se quiera “demonizar” su postura. “Lo que intentan destrozar es la organización de la clase trabajadora porque si la base se mueve, los de arriba caen”, aseguró.

En este sentido Maximino García Suárez, secretario general de la federación de industria de CCOO Asturias, quien a su llegada tuvo unas palabras de apoyo para los mineros, señaló que en el planteamiento de la lucha, “tenemos que reconocer que nuestra disputa no es con la policía” y que el objetivo es el Gobierno, por lo que hizo un llamamiento a los trabajadores para que se esfuercen en conseguir que la sociedad entienda la posición minera.

 

La lucha ‘ye’ de todos

El apoyo de diferentes sectores de la sociedad se hizo notar a la llegada a la localidad de San Rafael. Aparte de los apoyos de partidos políticos y sindicatos, los mineros contaron con el apoyo de empresas segovianas como el Grupo Siro que ofreció el desayuno del día, o el supermercado Condis, que suministró leche, café y azúcar. Además, en el polideportivo de la localidad segoviana, el Ayuntamiento ofreció una caldereta hasta donde se desplazó el regidor municipal Francisco Jorge, y en donde no faltó un sonido tan típico segoviano como el de las dulzainas y los tambores.

Por su parte, la empresa de Llanera (Asturias), Xata Roxa, viajó desde el norte peninsular para cocinar a los mineros más de 200 kilos de carne y ofrecerles 40 kilos de queso, como señaló a la agencia Ical su gerente Efrén González.

“No estamos solos”, comprobó Blanca Yllana, otra de las participantes en la marcha, al llegar a San Rafael. Según esta asturiana el “miedo” a que el apoyo no continuara al salir de Asturias, se ha disuelto por completo al comprobar el ánimo y “el buen rollo que nos da la gente”; algo que como señala, se ha podido comprobar por toda la geografía castellano leonesa.