“Eso no es música”, “no tiene ningún mérito, eso también lo hago yo”… ¿Cuántas veces habré podido escuchar cosas como estas hablando del rap? Son ese tipo de cosas que enervan a un amante de la música. Siempre he pensado que hay que estar abiertos a todo y el rap es precisamente un estilo musical al que muchos se cierran en banda, pero os aseguro que es algo que puede llegar muy adentro.

El rap siempre ha sido mi válvula de escape cuando he estado enfadada con el mundo, cuando he sentido impotencia por algo… Ponerse a tope en los cascos ‘Máximo exponente’ de Violadores del Verso era la mejor cura para todos los males… Pero no solo sirve para desahogarse, la cultura del Hip-Hop va mucho más allá, es un arte… Te da fuerzas, te hace sentirte más grande.

Podría recomendaros alguno de esos grupos con los que he pasado mi adolescencia… CPV, Violadores del Verso, Arianna Puello, SFDK, pero hoy voy a hablaros de un portugués con alma africana que lleva toda su vida en España… Hacía tiempo que un rapero no llegaba tanto con su arte, me pareció diferente y especial, tenía una manera de contar las cosas con una humildad diferente a la del resto y por eso quise conocerlo mejor. Para mi grata sorpresa, así era, una bellísima persona abierta a nuevas formas de expresión, a nuevas oportunidades y retos. Se llama Macklau, lleva haciendo esto toda su vida y aún le queda mucho camino por recorrer. Para mí ha sido sin duda uno de los descubrimientos más especiales de este último año y por eso me gustaría que le dedicárais unos minutos de vuestro tiempo.

Podéis escuchar a Macklau aquí.