El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 y Mercantil de Segovia aprobó el convenio propuesto por Dibaq Diproteg S. A. para superar el concurso de acreedores en el que entró de manera voluntaria hace 13 meses. Una vez conseguido el acuerdo con los acreedores en la junta del pasado 10 de octubre, a la empresa de nutrición animal con sede en Fuentepelayo (Segovia) le quedaba pendiente el visto bueno judicial, aunque la resolución todavía no es firme.

La sentencia, dictada el 5 de noviembre, fue publicada en el Boletín Oficial del Estado de hoy, por lo que se abre un plazo de cinco días en el que cabe la presentación de recurso de apelación ante la Audiencia Provincial. Asimismo, el convenio se encuentra en la oficina judicial “para quienes acrediten interés en su conocimiento”, según consta en la información del BOE recogida por Ical.

La superación de la fase de convenio del concurso, con más de 700 afectados, se produjo en la asamblea de acreedores celebrada el 10 de octubre en los juzgados de Segovia, donde la empresa obtuvo un respaldo del 90,5 por ciento de las entidades financieras implicadas y del 65 por ciento de la parte de los proveedores. Desde el punto de vista formal, el apoyo superó el 70 por ciento.

La apertura voluntaria del proceso concursal tuvo lugar el 5 de septiembre del año pasado. La firma segoviana no pudo conseguir los 3,5 millones de euros que necesitaba para mantener su actividad después de perder en muy poco tiempo a sus principales pilares financieros; según explicó su presidente ejecutivo, Carlos Tejedor, la desaparición de Caja Segovia y Caja Burgos, “el cambio de enfoque” del Banco Sabadell y la “enorme transformación y evolución” de Caja Duero dejaron a Dibaq Diproteg “sin sangre” y con el concurso de acreedores como única alternativa de supervivencia en busca de una viabilidad que cree haber encontrado. 

Tejedor detalló que la refinanciación obtenida durante el proceso concursal se está destinando a cubrir las necesidades de capital circulante, es decir, la liquidez necesaria para sobrellevar el periodo que transcurre desde la adquisición de materiales, la etapa de fabricación (apenas tiene stock porque trabaja con el sistema ‘just in time’) y el envío al cliente hasta que éste paga. Y de momento deberá seguir contando con el apoyo financiero adicional de la Junta, a la vez que se mantiene un ERE de reducción salarial que en algunos puestos alcanza hasta el 45 por ciento, aunque la media es del 15.

 

También sigue vigente un expediente suspensivo para 17 personas que está previsto que vuelvan al trabajo antes de julio de 2014. Son, en resumen, los primeros pasos de un enfoque empresarial depurado y, en principio, adaptado a un nuevo escenario que debe permitir a Dibaq recuperarse de las pérdidas de los últimos ejercicios y afianzar su vocación de líder europeo de su sector, a la vez que mantiene su fábrica de México e incluso no descarta sus proyectos en Egipto, ahora “en stand by” por la fuerte inestabilidad que vive ese país desde hace más de dos años. 

 

Un plan de crecimiento “lento pero sostenible”

La matriz del Grupo Dibaq confía en mantener así un crecimiento “lento pero sostenible” durante los próximos años, una vez superada la fase de convenio del concurso voluntario de acreedores, ya solo pendiente de que la sentencia judicial sea firme. Un proceso del que la firma segoviana asegura que sale con sus redes internacionales “intactas” (tiene presencia en más de medio centenar de países), aunque ha reducido la plantilla de su empresa de cabecera a la mitad, tras la supresión de 90 puestos de trabajo, y ha aplicado una rebaja media de salarios del 15 por ciento para encajar la pérdida de más de un 60 por ciento de su volumen de negocio. 

La empresa parte en esta nueva etapa con un capital humano de 73 trabajadores, a los que se sumarán en los próximos meses los 17 afectados por el citado expediente suspensivo, y cuenta con una previsión de crecimiento y generación de nuevos puestos de trabajo a partir de 2015.

De hecho, Dibaq Diproteg dispone ya de un flujo de caja positivo desde el pasado mes de abril e incluso ha conseguido saldar el tercer trimestre de este año con un crecimiento interanual importante que empieza a compensar el desplome del pasado ejercicio, si bien todavía necesita el apoyo financiero adicional que le reporta el aval que la Junta renovó recientemente hasta el próximo 15 de diciembre.

La empresa de cabecera del grupo terminó 2012 con una facturación de entre 32 y 33 millones, cuando en ejercicios anteriores llegó a rebasar los 70; este año cerrará “en 23 o 24” y “lo normal” será que en 2014 registre de nuevo cifras similares a las de 2012, “pero con un enfoque estratégico distinto, adaptado a la situación y el entorno de mercado actual”. Y sobre todo, con perspectivas de seguir creciendo. En cuanto al Grupo Dibaq en su conjunto, que emplea a 340 personas, fuentes de la empresa precisaron a Ical que la caída interanual de 2011 a 2012 alcanzó el 39,04 por ciento, al pasar de 146 a 89 millones de euros.