La Academia de Artillería de Segovia podría ser la primera institución docente de las Fuerzas Armadas en España en recibir una certificación de calidad europea. Se trata del EFQM, Fundación Europea para la Gestión de la Calidad, que reconoce aspectos como la orientación hacia los resultados, el liderazgo, el desarrollo e implicación de las personas, el proceso continuo de aprendizaje, la innovación y mejora, el desarrollo de alianzas o la responsabilidad social de la organización.

“Será el comienzo para convertir la Academia de Artillería de Segovia en un centro de excelencia”, que la institución espera recibir a lo largo del curso que viene como aseguró el general director de la Academia de Artillería de Segovia, Alfredo Sanz y Calabria en una entrevista concedida a la agencia Ical. El reconocimiento, que atiende “al compromiso de la Academia con la calidad”, llegará en un momento especial para el centro que en el año 2014 cumple 250 años desde que naciera en 1764.

Precisamente la implementación del modelo de excelencia es el objetivo fundamental del nuevo plan estratégico que la Academia de Artillería redacta en la actualidad para afrontar un futuro marcado por los continuos recortes y la crisis económica. Junto a la formación de oficiales y suboficiales el centro comenzará a formar tropa en un plazo cercano bajo los cuatro pilares que forman su linea estratégica de futuro. La atención a todas las unidades del Ejército de Tierra, investigación de calidad porque “en el mundo que corre el que se queda el último se muere”, proporcionar educación, formación, instrucción y adiestramiento de excelencia, y responsabilidad institucional.

“Aunque tengamos una enorme tradición, la Academia de Artillería es una institución viva”, subrayó Sanz y Calabria quien reconoce que la crisis ha propiciado un aumento destacable de los alumnos derivada de la contracción del mercado de trabajo. Según sus datos, el número de plazas que se están sacando a concurso, “es el menor de los últimos 15 años”, aunque la demanda aumenta notablemente. A las 200 plazas para la escala de oficiales sacadas en 2012 se presentaron casi 3.000 personas y a pesar de la reducción para 2013 con 120 plazas, Sanz y Calabria estima que se presentarán hasta 5.000 aspirantes.

No obstante, el general director niega que la Academia de Segovia esté ‘encorsetada’ y según sus propias palabras gracias a que el número de aspirantes es mayor, la calidad de los mismos aumenta. En este sentido destaca el resultado de la última evaluación de la Dirección General de Reclutamiento y Enseñanza Militar del Ministerio de Defensa que califica a la Academia de Artillería de Segovia como “destacable en todo”.

A pesar de las voces que de vez en cuando alertan sobre la desaparición de la Academia de Artillería de Segovia, Alfredo Sanz y Calabria se muestra escéptico al cierre de la misma. Aunque admite la existencia de una serie de análisis que pretenden racionalizar el patrimonio inmueble de las Fuerzas Armadas, manifiesta que “la Academia tiene una garantía de continuidad grande”, al menos a corto plazo. En este sentido apunta a las instalaciones ubicadas en la base de Baterías para mostrar la “enorme” inversión llevada a cabo para la Formación Profesional de los suboficiales.

No obstante, aunque asegura que “a largo plazo no lo sabemos” incide en que de cara al futuro “puede pasar cualquier cosa”. En el peor de los casos, asegura, la Academia podría ser trasladada a cualquier otro punto de la geografía española y el inmueble podría ser ocupado por otra unidad del Ejército. “Pero en un caso hipotético”, asevera. Sí se muestra seguro en todo caso de la continuidad de la actividad académica “con una larga tradición y en la punta de la modernidad”.

El sucesor de Ricardo Sotomayor insiste en que sus más de 30 años en la Academia de Artillería segoviana han sido al menos tres veces las que recuerda voces de alarma sobre el cierre de la misma. En este sentido admite el continuo trabajo de racionalización de los inmuebles de las Fuerzas Armadas para obtener el mejor rendimiento de este patrimonio aunque incide, “no creo que esta Academia se cierre, francamente”.