Asociaciones de amigos del Camino de Santiago y hospitaleros de Castilla y León están de acuerdo: en lo que va de Jacobeo no se han cumplido las expectativas de afluencia de peregrinos por el Camino Francés y, es más, incluso ha bajado con respecto a años anteriores, algo que no pilla por sorpresa ni a unos ni a otros, porque ya saben “por experiencia” que los Años Santos “nunca son buenos en la región”, afirma una hospitalera de Terradillos de Templarios (Palencia).

La asociaciones hacen balance de los ocho primeros meses sin llevarse las manos a la cabeza, pero con el convencimiento de que “este año no va a ser muy diferente al pasado”, explica a Ical el presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Burgos, Jesús Aguirre, para quien julio fue “normal” con respecto a ejercicios anteriores y en agosto hubo “un descenso del nueve por ciento” en el número de romeros.

En términos parecidos se expresa la presidenta de la Asociación Pulchra Leonina (León), Beatriz Gallego, quien considera que el flujo de peregrinos no ha sido “considerable” sino más bien “similar al de otros años”. “En mayo y junio hubo un repunte y esperamos que se repita en septiembre, pero lo más probable es que cuando suba sea al año que viene. Al final, el Camino tiene mucho tirón porque en él se encuentra lo que falta en la vida norma”, sentencia.

Para el presidente de la Asociación de Palencia, Ángel Luis Barreda, “el Jacobeo no suele influir para nada en Castilla y León, pero sí en Galicia, cuyos últimos cien kilómetros son una romería”. Barreda detalla que en agosto aumentó “un poco la afluencia”, pero junio y julio fueron “muy flojos”, según pudo apreciar desde su privilegiado observatorio del Monasterio de San Zoilo, sede del Centro de Estudios y Documentación del Camino de Santiago de Carrión de los Condes, que él dirige. “El peregrino extranjero huye de los Años Santos y los más folclóricos se concentran en los alrededores de Santiago”, añade.

El presidente de la Asociación de Astorga y Comarca, Juan Carlos Pérez, se muestra reacio a dar cifras o porcentajes “hasta que no acabe el año”, pero reconoce que el Jacobeo “está siendo parecido a un año normal”. “Las expectativas que se crearon fueron muy grandes y aparentemente no se han cumplido. El salto de cifras del Año Santo no se ha producido”, remarca Pérez, quien no sabe “si es que se ha tocado techo o si la excesiva publicidad ha producido un efecto contrario al deseado”. De lo que sí está seguro es de que los últimos cien kilómetros a Santiago, por los que en agosto pasaron casi 55.000 caminantes, según cifras de la Oficina del Peregrino de la Catedral compostelana, “no son representativos del resto del Camino”.

Si las asociaciones admiten el ‘desinfle’ de las expectativas, los hospitaleros de Castilla y León se muestran mucho más catastrofistas. Algunos, como la encargada de un albergue en Agés (Burgos), María Piñero, afirma que la bajada en la afluencia ha sido “de un 50 a un 60 por ciento” con respecto a 2009. “En Agés hay tres albergues, que suman más de cien plazas, y no se han llenado ningún día”, recalca Piñero, apesadumbrada porque “se ha creado una sensación de masificación falsa” cuando “de media por aquí han pasado entre cuatro y seis personas al día”.

Los malos resultados no impresionan a Piñero, quien ya sabe “por experiencia” que “todos los Años Jacobeos pasa lo mismo: se publicita una afluencia masiva y no es así”. En éste, además, “la crisis” ha añadido más leña al fuego, ya que “la gente no trae alegría en el bolsillo”.


Un año “malo”

En León, una provincia que por su mayor proximidad a Galicia suele tener más movimiento, los resultados no difieren mucho de los de Burgos. “Llevo 17 años en esto y nunca he visto un año como éste de malo. No se están batiendo récords, como dice la prensa. De hecho, hay entre un 30 y un 40 por ciento menos de peregrinos… y bajando”, señala el tesorero de la Asociación de Albergues Privados de Castilla y León y dueño del albergue Santa Marina de Molinaseca (León), Alfredo Álvarez, quien, además, regenta el municipal. “En todo el páramo de León ha habido una caída del 50 por ciento y el bajón se ha notado también en otras comunidades, como Navarra o La Rioja”, constata el hospitalero, para quien “el Camino está seco salvo en los cien kilómetros finales”.

En el ecuador del Camino, en la provincia de Palencia, las opiniones se repiten. En palabras de la propietaria del albergue Jacques de Molay de Terradillos de Templarios (Palencia), Marisa Pérez, “los Jacobeos son para Galicia”. “Para Castilla y León no son buenos porque queda en el medio”, añade la hospitalera, para luego lamentarse de que “si las cifras tenían que subir un 40 por ciento, han bajado un diez”. La razón, según ella, que “el peregrino no se ha animado por miedo a la masificación, que sólo se dio de verdad en el Jacobeo del 93 porque no había suficientes infraestructuras”.

Que a Castilla y León no le beneficia estar “en el medio” de la ruta jacobea es algo de lo que también está segura una de las hospitaleras del albergue municipal de Mansilla de las Mulas (León), Laura Barredo: “Ahora es bastante habitual que los peregrinos hagan el tramo de Burgos a León en tren o autobús; antes, no, pero es que el concepto ha cambiado mucho. La gente es más cómoda, más exigente, más egoísta y menos solidaria. El verdadero peregrino pasa desapercibido y es una pena… esperemos que sea el final de un ciclo y no el principio”.