La Consejería de Hacienda ha publicado en el Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl) el concurso de arrendamiento de La Casona del Pinar ubicada en El Espinar (Segovia) y cerrada en enero tras la aplicación de un expediente de regulación de empleo y despido colectivo. A través del concurso, el Ejecutivo regional pretende reabrirlo en manos de la iniciativa privada y recuperar los 47 puestos de trabajo destruidos tras su cierre.

La reducción de su nivel de ocupación e ingresos desde 200 contribuyeron a su cierre el pasado enero, “sumada al hecho de que este tipo de actividad es más propia del propio sector privado que del público”, como apuntaron las mismas fuentes. Con el objetivo de retomar su “potencial turístico”,el departamento que dirige Pilar del Olmo abrió el concurso público dirigido al arrendamiento del inmueble según contempla la Ley 11/2006, del Patrimonio de la Comunidad de Castilla y León y cuyo plazo de presentación de propuestas concluye el 25 de mayo.

El pliego de condiciones prevé que el adjudicatario de la residencia pueda explotarla durante dos años prorrogables por otros tres, si lo solicita con un mes de antelación y está al corriente de todas las obligaciones impuestas en el contrato. Pasado ese lustro el contrato podrá ampliarse anualmente, hasta alcanzar un máximo de 20 años en total.

La renta mensual que deberá satisfacer el arrendatario de La Casona del Pinar debe ser de al menos 1.000 euros mensuales, más el IVA vigente en cada periodo. Además deberá comprometerse a conservar y mantener en perfecto estado de funcionamiento, limpieza e higiene las instalaciones, así como a reponer las dotaciones que resulten dañadas por desgaste u obsolescencia, sea o no debido a un uso normal.

Los bienes consumibles que en este momento están almacenados en el inmueble, que fueron adquiridos en su día por Sotur, serán objeto de inventario y valoración. El importe resultante deberá ser abonado a la Fundación Siglo por el nuevo responsable de la residencia, que como es lógico también tendrá que asumir el coste del suministro de agua, energía eléctrica, gas, teléfono y de cualquier otro gasto necesario para el desarrollo de la gestión hotelera.

Por último, el pliego le obliga a firmar un seguro de responsabilidad civil con una garantía mínima de 300.000 euros por siniestro, de modo que pueda responder de potenciales daños a terceros como consecuencia de la prestación del servicio. La póliza deberá suscribirse con anterioridad a la apertura al público del complejo.

 

Reactivación económica y ahorro de dinero público

La Casona del Pinar pertenece al Gobierno autonómico desde 1982, pero su origen se remonta a 1945, cuando surgió como un complejo de ocio familiar de calidad en plena vertiente segoviana de la Sierra de Guadarrama. Desde el momento en que se hizo efectivo el traspaso, hace más de 30 años, la Junta continuó gestionando las instalaciones como establecimiento hotelero. Primero directamente, y desde febrero de 1994 a través de la desaparecida empresa pública Sotur, en la actualidad integrada en la Fundación Siglo para el Turismo y las Artes de Castilla y León.

Con este contrato el Gobierno de la Comunidad persigue un triple objetivo. Por una parte, reactivar la actividad económica, en especial en el medio rural, ya que la reapertura generará puestos de trabajo. Por otra, obtener ingresos adicionales muy necesarios en un momento de restricciones presupuestarias, puesto que al alquiler se suma el ahorro de los gastos de mantenimiento. En tercer lugar, favorecer la conservación del patrimonio de la Junta.

Todas ellas son metas recogidas en el Plan de Valorización Económica del Patrimonio de la Consejería de Hacienda, que tiene como precedentes la explotación como balneario de la antigua Universidad de Santa Catalina de El Burgo de Osma (Soria) y el centro de turismo rural El Saugal de Saldaña (Palencia).

Conviene recordar que hasta su cierre La Casona operaba durante casi 10 meses al año, en concreto entre el 1 de marzo y el 12 de diciembre. De las 78 habitaciones disponibles, 56 se encuentran en el pabellón C y se contratan como dobles durante ocho meses, si bien pueden albergar hasta cuatro ocupantes en julio y agosto. Las 22 restantes se ubican en el pabellón B y son dobles durante todo el periodo de apertura del centro.

En cuanto al precio de las estancias, el futuro titular del alquiler tendrá libertad para establecerlo. No obstante, deberá mantener las reservas ya existentes en los términos en que fueron formalizadas.