3D Wire ha finalizado su quinta edición con un ojo en la siguiente, que ya está prácticamente asegurada gracias a la buena predisposición de los patrocinadores públicos para darle continuidad y el creciente apoyo de la iniciativa privada. Su nueva condición como festival oficial de los premios Cartoon d’Or, considerados los Oscar europeos de los cortos de animación, ha dado el empuje definitivo a una cita cuya notoriedad internacional ha atraído este año a empresas procedentes de países tan dispares como Irlanda o Chile.

La pasada noche del sábado se entregaron los premios a las distintas categorías. Así, en la categoría al ‘Videojuego más innovador’ el primer premio ha recaído en Daniel Blasco por su proyecto ‘Kromaia’ y en la categoría de ‘APP más innovador’ el primer premio ha sido para Myriam Ballesteros, por su proyecto ‘Sandra casos’.

El Mercado Internacional de Animación, 3D y Videojuegos, impulsado por Paramotion Films, nació en 2009 como una iniciativa del Círculo de las Artes y la Tecnología de Segovia (CAT), el Ayuntamiento de Segovia y el Gobierno central para canalizar esta industria en España que ya lidera el ocio audiovisual por encima de la música y el cine de carne y hueso. Un foro concebido para intercambiar opiniones, descubrir talentos, conocer las últimas creaciones y, sobre todo, conectar a autores y productores, artistas y mecenas, en la siempre complicada búsqueda de financiación para el lanzamiento y comercialización de nuevos proyectos.

La edición de este año ha sido la más amplia (del 4 al 10 de noviembre) con un total de siete jornadas de actividades: el Festival Internacional de Cortometrajes de Animación 3D Wire Fest protagonizó los tres primeros días y el mercado ha tomado el relevo en los siguientes como lugar de encuentro de canales de televisión, distribuidoras, productoras y otros organismos del sector. Más de 700 profesionales y una treintena de medios de comunicación acreditados avalan su trascendencia.

 

Guiño al aficionado

“3D Wire es videojuegos, animación y nuevas tecnologías, pero este año hemos querido dar un empujón sobre todo a la parte de videojuegos y la gente ha respondido muy bien”, contaba a Ical el director del evento Jose Luís farias, que en esta quinta edición ha recibido cerca de 40 proyectos de videojuegos para la convocatoria anual, “casi más que todos los de animación”. Sobre todo gracias a la nueva hornada de desarrolladores independientes: “Los ‘indie developers’ son los que mejor respuesta nos han dado, aunque también tenemos empresas consolidadas”.

La industria de la animación y el videojuego continúa en franca progresión, aunque no todo es fantasía en estos años de crisis y sonados altibajos como el de la productora de Pocoyó, Zinkia, que tuvo que buscar financiación en Inglaterra para sacar su proyecto adelante, cuando nadie en España creía en el personaje, y hace solo unos días solicitaba entrar en preconcurso de acreedores.

Pero 3D Wire parece haber encontrado una estabilidad que especialmente desde este año reposa sobre las redes sociales: “Cada vez está más en las agendas de la gente y todo el movimiento que ha habido a través de internet ha sido muy bonito, porque nosotros directamente no hemos tenido nada que ver”, destaca Farias. “Hay una comunidad que se está montando a través de 3D Wire que era precisamente la idea que teníamos: nosotros ponemos la casa y la comida, y luego son los comensales los que tienen que interactuar. Es algo que ha pasado en los primeros años, pero sobre todo en éste”.

El director de 3D Wire insiste en que el proyecto nació para potenciar la industria y arropar a los estudiantes de animación y videojuegos. Y ese sigue siendo el principal objetivo pero, por fortuna para el aficionado, no se ha cerrado exclusivamente al ámbito profesional: “Teniendo el material que tenemos, el que nos llega, hemos decidido que salga un poco de lo que es el palacio de Quintanar (la sede principal) para que llegue a la ciudadanía”.

El certamen ha ganado así atractivo para el no profesional con el citado 3D Wire Fest, que ha congregado a casi un centenar de personas en cada proyección; y con actividades para los más jóvenes, como talleres de animación cut out (técnicas de animación artesanal con papel, cartulina, tela, fotografías o cualquier otro material plano recortado); construcción de personajes con plastilina; robótica, con lego; y de creación de videojuegos. Y la idea es ir potenciando esta vertiente, “pero paso a paso”, para no exponer la solidez del proyecto con un crecimiento que no pudiera sostenerse en el tiempo.

“De hecho el festival, que había nacido como algo para Segovia, sin quererlo se ha convertido en algo mucho más internacional por ser miembros de Cartoon d’Or, que es la asociación que se encarga de dar una especie de Oscar de la animación a nivel europeo”, resalta Farias. Todos los seleccionados salen de distintos festivales de toda Europa, y en la actualidad el único del país que clasifica para este es el 3D Wire Fest. “Nadie es profeta en su tierra, a nivel internacional hemos logrado una repercusión muy importante y ya se nos conoce mucho más fuera de España que dentro”.

 

Apuesta por crecer

Aun así, el máximo responsable de este escaparate de referencia para la industria digital nacional, pionero y todavía único en un país que suma varias pruebas fallidas, lo considera afianzado pero con matices: “Por consolidado nunca lo doy, ni yo ni mi equipo, en cuanto a que es un festival y un mercado vivo, va evolucionando. Lo que hagamos en la próxima edición está por verse. Sabemos que es aquí donde nos vamos a juntar, aunque no sepamos de qué vamos a hablar ni cuántos días van a ser. En ese sentido no queremos nunca estar consolidados”.

Lo que sí sabe es que el concepto funciona, “’networking’ (en español, creación de redes) de calidad antes que de cantidad”, continúa Farias, quien pone de ejemplo su reciente visita a un vivero donde se encontró con tres jóvenes empresas que se conocieron en una pasada edición de 3D Wire y hoy comparten proyectos.

Por eso la organización quiere crecer “en presupuesto y calidad”, pero sin dejarse llevar por la tentación de las grandes cifras. “Me paso todo el año viajando a otros eventos en los que hay 5.000, 30.000… un montón de acreditados. A nosotros nos interesa mantener el tamaño porque en el momento en que lo superemos esto dejaría de ser el espacio amigable donde puedes trabajar a gusto y conocer de una manera distinta a las empresas”, concluye Farias, dispuesto a seguir sumando ediciones como lugar de encuentro entre artistas y mecenas de la inquieta industria audiovisual digital, aunque solo figure en la memoria de ambos y no en los créditos de las próximas creaciones del sector.