Con la llegada del calor, es necesario extremar las precauciones tanto para salvaguardarnos a nosotros mismos de los efectos nocivos del calor, pero además, no hay que olvidar prestar especial atención a los alimentos y a las condiciones de éstos ante las altas temperaturas a las que en verano se exponen.

En un alto porcentaje las enfermedades que son trasnmitidas por alimentos tienen su origen en su incorrecta preparación y conservación, tanto en hogares como en establecimientos, por lo que se hace muy importante una labor concienciadora para garantizar unos mayores índices de seguridad alimentaria. Este es el objetivo de la Junta de Castilla y León que realizó unas 4000 inspecciones para evitar la salmonelosis a lo largo de todo el año en los establecimientos e industrias alimentarias de la Comunidad con el fin de mantener un elevado nivel de seguridad en los alimentos.

La Agencia de Protección de la Salud y Seguridad Alimentaria pone en marcha acciones de difusión y de comunicación con las que se pretende hacer llegar a la sociedad castellana y leonesa consejos prácticos con los que prevenir la salmonelosis.

Hábitos para la compra: Carnes, pescados y productos de repostería bien refrigerados o congelados. Rechace los huevos que no estén etiquetados, que no lleven fecha de consumo preferente y los que estén rotos o sucios. En bares, cafeterías y restaurantes, evite alimentos elaborados que, precisando de refrigeración, estén expuestos a temperatura ambiente.

Almacene los alimentos racionalmente: Refrigerar carnes, pescados y mariscos lo antes posible tras la compra; evite que carnes y pescados escurran sobre otros alimentos que vayan a ser consumidos en crudo; y no hay que lavar los huevos, ya que la humedad favorece la penetración de la salmonella en su interior.

Sea exigente en la higiene personal: Aseo personal de manos extremo a la hora de comer. Tener en cuenta la suciedad si han tocado mascotas.

Extremar las precauciones al preparar la comida: no rompa el huevo en el borde de recipientes donde vayan a ser batidos y empleé el recipiente únicamente para esta operación; no separe las claras de las yemas con la propia cáscara del huevo; cuaje bien las tortillas; para preservar o conservar la tortilla no utilice el mismo plato con el que ha dado la vuelta; prepare las mayonesas con la máxima higiene; descongele carne y pescados en recipientes cerrados en el frigorífico; y cocine suficientemente los mariscos adquiridos vivos.

Conserve la comida preparada adecuadamente: no ponga en contacto los alimentos crudos con la comida preparada; utilice recipientes herméticos para guardar y mantener refrigera la comida; conserve en el frigorífico los alimentos.

 

Las medidas funcionan

Los datos referidos a 2009 sobre brotes por toxiinfecciones en Castilla y León presentan continuidad, aún más acusada en ese ejercicio, en la tónica descendente de su número en la Comunidad.
En ese año, los Servicios de vigilancia epidemiológica y enfermedades transmisibles de la Consejería de Sanidad han registrado 32 brotes de enfermedades transmitidas por agua y alimentos en Castilla y León, 29 de ellos de origen alimentario y tres hídrico; cinco de ellos ocurrieron en la provincia palentina.
En 2008, este número fue de 46 (44 alimentarios y dos hídricos); en 2007, de 48 (41 y siete); y en 2006, los cuantificados alcanzaron los 63 (59 y cuatro)

Si bien en el ámbito de la seguridad alimentaria el riesgo cero no existe, estas cifras reflejan una cada vez mayor concienciación y preocupación en la prevención y en la adopción de buenas prácticas que eviten enfermedades provocadas por los alimentos, especialmente salmonelosis, por parte de todos los agentes que participan en la cadena alimentaria, ya sean profesionales o consumidores en general, además de una mayor eficacia en el sistema de control oficial regional.
Volviendo al ejercicio pasado, el de 2009, el número de personas que resultó afectado en esos 32 brotes ascendió a 462, de las que quince hubieron de necesitar hospitalización; los datos de Segovia indican que el número de afectados en los tres brotes registrados fue de 59, sin que ninguno de los afectados precisase hospitalización.