Más de un centenar de fieles asistieron hoy a la misa de Acción de Gracias por el pontificado de Benedicto XVI celebrada en la capilla del Santísimo Sacramento de la Catedral de la capital segoviana. La ceremonia, oficiada por el Obispo de Segovia, Ángel Rubio, perfiló a Ratzinger como “el doctor de la Iglesia del siglo XXI”, que entregó el ministerio petrino atendiendo a sus primeras palabras como Papa en las que aseguró “no imponer ni aferrarse a sus ideas”.

Acompañado por los sacerdotes celebrantes de los diferentes templos de la ciudad, el Obispo subrayó un pontificado de 24 viajes internacionales, 3 de ellos a España y otras 3 encíclicas calificándole como “el Mozart de la teología” a través de su testimonio de libertad espiritual. Rubio emplazó a los fieles a continuar rezando por él y confió en que el nuevo sucesor de San Pedro, “siga la voz apremiante de Dios”.

La misa celebrada durante el tercer domingo de Cuaresma, también contó con los relatos de tres personas que pudieron vivir de cerca distintos actos con el pontífice. Los testimonios de una profesora, un joven y un periodista se unieron a los del propio Obispo segoviano quien recordó que durante la primera intervención de Benedicto XVI en la Plaza de San Pedro, acto al que asistió, el pontífice insistió en ponerse al servicio de Dios y la Iglesia buscando su voluntad y no la personal. “El ejemplo más significativo que manifiesta la dimensión más profunda del acto eclesial”.

Joseph Ratzinger, que puso su nombre en honor a San Benito, se convertirá ahora como señaló el máximo representante de la Iglesia en Segovia, en un monje de clausura cómo él admiraba. “Ahora comprendemos su primera visita al monasterio de los benedictinos”, concluyó Rubio.