Tradición, devoción y recuerdo. Miles de segovianos, impulsados por uno u otro motivo, recorren hoy los cementerios de la provincia para visitar los restos de sus seres queridos. Es sin duda el día de mayor afluencia del año, cuando las flores inundan las lápidas y todos recordamos a los que se marcharon de nuestras vidas, aunque sigan presentes. El cielo nublado y la débil lluvia no será impedimento para acudir al Camposanto en la capital. Allí, como cada 1 de noviembre, familias enteras rezarán por el alma de los difuntos, en una tradición católica instituida en honor a los santos, conocidos y desconocidos, cuyo origen según el papa Urbano IV era compensar cualquier falta de los santos durante el año por parte de los fieles.

 

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