Ella es Paula González, una leonesa  con ascendencia argentina, que aterrizó en Segovia hace 8 años para estudiar Publicidad y Relaciones Públicas, y que con los años se está convirtiendo, en el icono al que muchas parejas que van a casarse, recurren para realizar su regalo de boda. Hoy nos sumergimos de lleno en un mundo de homenajes y lucha, un viaje que nos transportará incluso hasta la época dorada de Argentina. Hoy nos sumergimos en el mundo de Olivia Soaps.

 

-¿Cómo surge esta actividad?¿Te imaginabas que en alguna época de tu vida fueras a estar haciendo jabones y encargos para media España?

La verdad es que vino todo un poco deprisa. Mis comienzos no fueron elegidos y surgieron por las circunstancias de mi vida. Mi padre era químico y antes de fallecer en septiembre de 2008, él tenía en mente abrir una empresa de jabones. Al morir, me encontré de repente con 150 kg de jabones con los que yo sentí la necesidad de continuar adelante como homenaje a mi padre, además de que económicamente tenía que darle salida a semejante cantidad de jabón. Yo ya ayudaba a mi padre con el tema de publicidad y le asesoraba, por lo que estaba junto a él, asi que en noviembre de 2008 decidí abrir el blog con la intención de acabar de pagar el máster que esta haciendo por entonces y como ya había tenido un blog anteriormente y conocía los más punteros del sector decidí enviar un paquete a cada uno. Con esto conseguí que ya desde el principio tuviera mucha repercusión saliendo en los blogs “crafties”, de ilustradores, cool hunters…por lo que ya tuve unas navidades de mucho trabajo y encargos.

Antes de lanzar mis productos ya había cambiado el nombre del blog, los textos, mi filosofía hacia un público más femenino…hasta que fui configurando Olivia Soaps tal y como es ahora.

Aunque la verdad es que si me tengo que remontar antes, todo empezaría cuando era pequeña y mi padre me mandaba a la habitación del laboratorio a buscar esencias. Me encantaba mezclar, descubrir, probar…y claro, eso llevaba la correspondiente bronca de mi madre porque los olores no se iban bien.

 

-Mucha gente piensa que te llamas Olivia por el nombre de tu blog pero en realidad te llamas Paula ¿De dónde viene el nombre de Olivia?

Es un nombre de dos versiones. Una sentimental y otra profesional, como en realidad lo es todo el camino de Olivia. Antes de morir, mi padre en uno de sus viajes a Argentina me trajo un bolso intacto de mi abuela, a la que nunca llegué a conocer. En él estaban todas sus pertenencias, un pintalabios, una agenda, un monedero, fotos, estampitas de santos…fue la primera vez que entraba en contacto directo con ella.

Mi abuela, a la que sólo conocía por fotografías, era una mujer muy coqueta que vivió en los años dorados de la Argentina cuando era comparada con París, una señora de vestido, sombrero, guantes y labio siempre pintado de rojo. De hecho, era tan coqueta, que tuve la suerte de heredar, como si de un tesoro se tratase, todos sus libros de belleza y de cuidados, todos naturales.

La primera vez que vi la letra de mi abuela ella tenía escrito en su agenda “Salón de belleza Olivia. Buenos Aires”, y simplemente me encantó. Además, como publicista tienes que buscar todas las opciones y si te paras a pensar el nombre proviene de “oliva”, cuyo aceite es una de las bases más importantes de mis productos. Por último, Olivia, fue el nombre en 2008, más utilizado en el Reino Unido, por lo que tenía más proyección en el extranjero.

 

-Al finalizar la carrera en Segovia estuviste viviendo en Madrid y Barcelona, pero, ¿cuándo aterrizas de nuevo en Segovia y qué empujón supuso esto?

Después de acabar el máster de Estrategia e Identidad Corporativa en Barcelona, volví a Segovia por amor, y tuve la suerte de que Macarena Gea, una de las bloggers españolas más famosas me hizo un encargo para su boda, y a partir de ahí se convirtió en mi madrina a lo que ha comunicación se requiere.

 

-¿Qué productos ofreces a tus clientes a través de tu blog?

Son jabones con aplicación aromaterápica y para la psique. Olores que te despiertan algo, que te relajan y aparte que cuidan tu piel. Cuido mucho que los aceites esenciales sean los mejores para la piel utilizando marco eco o bio, pero sobre todo ofrezco productos que al usarlos te hagan feliz.

Creo que el secreto más grande de la cosmética es: “cómprate algo te haga feliz”. No importa el precio, importa la calidad y si algo es bueno y te hace feliz, es cuando más belleza te va a dar.

En total, tengo diez tipos de jabones que están colocados en función de la gente y del tipo de necesidades que puedan tener. Aparte, como todo cosmético, tienen diferentes aplicaciones dependiendo de si tienes piel grasa o seca, dermatitis…

Los encargos de bodas, que son los más numerosos, y también hago jabones a la carta, como si hiciéramos un perfume a medida. Para ello pido perfumes que usa el cliente, preferencias en algún olor especial…y a partir de ahí se empieza a trabajar y se van ofreciendo distintas propuestas.

 

-Suponemos entonces que la comunicación 2.0 ha sido imprescindible…

Lo ha sido todo. Olivia nace on line, y continúa on line, los pedidos, todos los productos están en el blog. Gracias a las circunstancias de mi vida, me subí al boom de los blogs y la verdad es que ha ido muy bien.

 

-¿A quiénes van dirigidos tus productos?

Es un público que valora los detalles, la belleza por la belleza, y gente que no se conforma con lo que hay en el mercado, porque en realidad no está en cualquier parte. Olivia también tiene ese encanto de poder encontrártelo sin buscarlo, tiene una parte de secreto que me encanta que la gente descubra. En estos momentos quiénes más recurren a mi para hacer pedidos son las novias de las bodas.

 

-Uno de tus mayores demandantes son los novios que recurren a ti para hacer de tus jabones el regalo de boda a sus invitados. ¿Cómo se realiza todo el proceso desde que contactan contigo?

A través de un formulario online o mediante la dirección de mail “oliviadigame@gmail.com”, los novios se ponen en contacto conmigo para solicitar los jabones. A partir de ahí, yo comienzo a realizar un estudio de perfumería para inspirar los jabones en lo que los novios me vayan diciendo, aunque por supuesto, yo les asesoro y les sugiero aromas y esencias.

La gente está muy enamorada de su tierra, así que por ejemplo y como me ha pasado en varios casos, si la novia es sevillana y el novio valenciano, se juega con olores típicos de sus tierras. Para ella, jazmín o azahar; para él, olores cítricos. Suelo hacer estudios de plantas autóctonas de sus tierras, investigar con ellos en olores de su presente o pasado, tipo de boda que van a hacer, lineas generales de la misma, filosofía…hay muchos recursos.

Aún así, no hay que olvidar que son los novios los que van dando el “ok” a cada paso, tienen una implicación muy directa y no se hace nada sin consultarles. Poco a poco les voy mandando bocetos de los jabones pero procuro no mandarles el final. Y ahí también hay otro puntito de encanto, la ilusión hasta el último momento cuando descubren en diseño final.

 

-¿Has tenido casos en los que han repetido y han pedido más adelante de nuevo el jabón?

Sí, si que lo he tenido. Además al finalizar todo el proceso a los novios se les entrega la fórmula completa del jabón para que ellos la tengan para siempre. Tienen su propio olor para ellos y para siempre. Aún así, son las novias las que más me lo han demandado más adelante.

 

-Siguiente paso. ¿Cómo contactas con tus proveedores? ¿De dónde vienen las esencias? ¿Son muy caras las esencias?

Es una búsqueda muy dura y lleva horas y horas. A nivel de perfumería es muy difícil encontrar aceites esenciales de calidad y que los vendan en pocas cantidades. Intento que todo sea “made in Spain”, pero no siempre se consigue, tengo proveedores en Italia y Francia, de Grasse, que es la cuna de los grandes perfumes de Maria Antonieta y escenario de El Perfume de Patrick Süskind.

Yo me ayudo de los libros de mi padre que tienen todo tipo de archivos y de proveedores, con los que he ido hablando, contándoles quien era mi padre…y entablando una relación con ellos.

En cuanto a precio, por ejemplo, el absoluto de rosas oscila a los 400 euros los 60 ml. Nos podemos hacer una idea. Hay algunos que además de caros, son muy difíciles de conseguir. En otras ocasiones a la situación se suma el inconveniente de que en cuanto lo traen a España hay mucha gente dispuesta a conseguirlos.

 

-¿Cómo se empieza a hacer un jabón? ¿Es todo artesanal? ¿Qué ingredientes principales llevan?

Un jabón normal es muy fácil, es como seguir la receta de un bizcocho. Lo único es encontrar, cuando te vas especializando, los aceites o la formulación que te viene mejor. Después es un tema meramente químico, llevan una formulación completa. Para que sean más delicados con la piel tienen que llevar un número exacto de hidróxido de sodio y después cada aceite tiene un número de saponificación que es lo que hace que al juntar el aceite vegetal con el hidróxido de sodio haga el jabón. Luego lleva tres meses de curación para que el PH del jabón sea el adecuado y no quede resto de ningún abrasivo. Y finaliza el proceso. Yo lo hago todo a mano. Como mucho puede entrar, y como lo más tecnológico que tengo una batidora.

En general lleva agua destilada, y además como me gustan las infusiones e intento que lleve algo que aporte al cuerpo o a la psique, suelo usar agua de rosas, agua de azahar o de flores, que ya estén destiladas o infusiones que yo hago. Además de aceite de oliva, también estoy incluyendo, excepto si se me dice que no, manteca de palma y manteca de coco, y también hay ingredientes de la huerta. Mi padre tuvo un invernadero pero ahora me vienen de la huerta de mis suegros, y de mi abuelo. De hecho, me encantaría tener una de las que otorga el Ayuntamiento.

Además, no hay que olvidarse de los aceites esenciales o de algunas esencias, que al no encontrarlas naturales, como pueden ser las esencias marinas, las compro sintéticas que tienen una gran parte de aceite esencial aunque no al 100%.

 

-¿Cómo aprendiste y como se van mejorando las fórmulas?

Yo toda la formulación la aprendí de mi padre, pero él tenía una visión muy química y utilizaba colorantes. Yo fui un paso más adelante y los eliminé. Tengo una visión más eco. A base de testar y formular se consiguen dar pasos hacia delante. Desde noviembre de 2008 no he dejado de ir probando e inventando.

 

-El packaging es otro de tus fuertes ¿qué influencias has tenido o en qué te inspiras?

Pues está muy relacionado con mi vida en Barcelona. Es actualmente la ciudad del diseño y todo el mundo está acostumbrado de ver cosas de calidad, estéticamente están entrenados para las cosas bonitas. En cuanto a proveedores vivir en Barcelona me abrió mucho el camino con el que conseguí concienciarme de que hasta el último detalle en le presentación es imprescindible.

 

-En tres años te has hecho muy conocida en el mundo de la bloggosfera…¿se podría decir que te has montado tu pequeño imperio en este mundillo?

No, aún queda mucho camino por recorrer. De hecho, lo más difícil viene ahora. Si que es un cambio brutal pero lo complicado viene por establecerte legalmente.

No solo consiste en formar una sociedad ni de buscar un local, sino que todo cosmético tiene que estar registrado por la Agencia Española de Medicamentos y aprobado por sus inspectores. Necesitas ese permiso para distribuir y vender como una empresa, y eso lleva a un gasto y una financiación muy alta que yo por mis circunstancias no puedo llevar a cabo en estos momentos. Aparte buscar el local, que te aprueben todos los estatutos, contratar un técnico para que sea la cara licenciada delante del Ministerio y un laboratorio independiente que analice cada lote para dar el visto bueno, además de los registros de cada fórmula, etc.

A nivel de infraestructuras, es mucho más duro. Yo lo veo comprensible, porque al fin y al cabo va todo para la piel.

 

-¿Cuáles son los principales problemas que te has encontrado?

Lo principal es la financiación aunque encontrar asesoramiento es muy difícil. Digamos que todo esto es demasiado nuevo y hay muy pocas empresas que tengan todos los papeles necesarios, por lo que cuando vas a hablar con algún funcionario para que te expliquen, no conocen todos los requerimientos.

Además todo el movimiento social de crisis hace que estés en una incertidumbre constante ante una inversión tan alta. Hay que andar con pies de plomo.

Aún así, yo no dejo de hacer productos de calidad bajo los requerimientos legales y con toda la cabeza, testando mis productos, haciéndolos en acero inoxidable (moldes), pidiendo la hoja de seguridad de los aceites esenciales.

 

-¿Crees que Segovia puede ser una buena plataforma de lanzamiento a esta aventura?

Yo creo que sí, al hecho de que todos mis pedidos, o la mayoría, se realicen on line y no requieran una ciudad enorme, se le une que mi objetivo es montar un taller, por lo que cuando la gente quiera venir a realizar el estudio de permumería in situ Segovia los acogerá como una ciudad ideal a la que la gente no le de pereza venir para hacer un descanso, por ejemplo, de los preparativos de la boda.

 

-¿Cuál es tu sueño con Olivia Soaps?

Acercar la cosmética natural a toda la gente que lo quiera, que cuando lo prueben, vean que se pueden cambiar y que hay más opciones de la lineal del supermercado. Pero sobretodo, mi sueño principal, es establecerme legalmente y distribuir a todas las tiendas que me lo han pedido porque ahora estoy atada de pies y manos.

Tengo mucho empeñado en este proyecto, hay mucha connotación implicada, es el legado de mi padre y para mi una historia muy especial, por eso a veces me cuesta un poco más dar el salto. Yo estoy decidida pero lo que no se es el tiempo que me va a llevar. De hecho, no me importaría estar haciendo esto toda la vida.

 

-Para finalizar, “Olivia”. ¿Qué olor tendría Segoviaudaz.es?

Sin duda alguna tendría un olor fuerte, arriesgado y totalmente novedoso, fuera de olores tradicionales. Algo entre cítrico y dulce, que te deja con la boca abierta y que nadie se espere. Algo que te puede llegar a gustar mucho.

Se trataría, sin duda alguna, de buscar la parte más moderna de Segovia.