El Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega, situado al norte de la provincia de Segovia, cumple este miércoles  35 años, después de que lo impulsara el naturalista burgalés Félix Rodríguez de la Fuente. Fue el 13 de enero de 1976 cuando se inauguró este espacio con la presencia del entonces príncipe don Juan Carlos de Borbón.

Desde entonces la reserva ha permitido recuperarse a la mayoría de las poblaciones de aves, aunque en los últimos años han descendido, todo a pesar de que en 2005 se creó en esta zona un nuevo Parque Natural tras su declaración por parte de la Junta de Castilla y León.

Situado al norte de la provincia de Segovia, junto al embalse de Linares del Arroyo, este espacio está administrado por WWF/Adena, que también gestiona el Parque de Doñana. Además también la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) participa en su conservación.

Las 2.100 hectáreas de esta antigua zona de caza se encuentran enclavadas en las Hoces del río Riaza, formadas por un conjunto de barrancos y cañones excavados por este río en los páramos calizos del norte segoviano, junto a la provincia de Burgos. Con más de 800 ejemplares de buitre leonado, es la mayor colonia de esta carroñera y por tal motivo constituye un lugar excepcional para la observación de aves rapaces. Además de los buitres, en la zona crían especies como el alimoche común, el águila real, el halcón peregrino, el búho real, el cernícalo vulgar, la aguililla calzada y la culebrera europea. Pero en la zona no sólo viven aves rapaces, sino un largo listado de vertebrados que superan las 300 especies, entre las que destacan algunas tan raras y amenazadas, como la alondra de Dupont, el desmán del Pirineo y la nutria.

Todos estos animales encuentran cobijo en los diferentes ecosistemas presentes en la zona, cuya existencia se ve favorecida por la compleja orografía del terreno, que da lugar a un amplio abanico de microclimas. El bosque galería, los encinares y quejigares, el sabinar, los páramos y estepas, son algunos de los hábitats que se pueden contemplar en esta zona, sin olvidar los de origen humano, como los cultivos y el embalse de Linares, cuya construcción anegó el pueblo del mismo nombre, el del creador del grupo empresarial Pascual.

El presidente del Fondo del Refugio, Fidel José Fernández y Fernández Arroyo, recuerda que durante sus 30 primeros años se produjo una gran recuperación no sólo del buitre y del alimoche, sino de otras especies de la fauna. Sin embargo, alerta de que los datos de los cinco últimos censos “son muy preocupantes”, informa Ical.

En este sentido, el avance del censo de otoño pasado realizado por 70 ornitólogos dio como resultado un recuento de 651 buitres, 102 menos que el año pasado y 466 menos que los contabilizados en el del año 2004, lo que representa una disminución del 41,7 por ciento en cinco años, según el coordinador del censo.