La Fundación del Patrimonio Histórico ha concluido los trabajos de restauración del mueble que aloja el órgano del lado de la Epístola del coro de la catedral de Segovia, en los que han participado 23 profesionales de diversas disciplinas durante un periodo de 8 meses. Estas tareas han supuesto una inversión de 95.000 euros, que la Fundación del Patrimonio Histórico ha sufragado en colaboración con el cabildo catedralicio. Entre los daños más significativos que presentaba el mueble estaba la pérdida o el desgaste del dorado y la policromía en algunas zonas. También la zona de acceso al instrumento estaba seriamente deteriorada.

La restauración del imponente mueble comenzó por las labores de documentación gráfica y fotográfica, la toma de muestras y los análisis, todo ello para redactar un proyecto que respondiera a las necesidades que planteaba este bien cultural que aloja el órgano construido en 1702 por Pedro de Liborna Echevarría, fundador de la destacada dinastía de organeros castellanos que cuenta en su producción con algunas de las obras consideradas maestras en este ámbito, y reformado en 1799, por su nieto José Echevarría.

La limpieza cuidadosa de la superficie, la protección temporal y la eliminación de elementos añadidos fueron pasos previos para desmontar las esculturas, consolidar la madera, reintegrar el soporte, restaurarlo y aplicar un tratamiento para curar y prevenir los daños causados por insectos xilófagos. También se ha saneado el suelo de la tribuna y el interior bajo del órgano. En ambas fachadas, principal y trasera, se ha fijado, asentado y consolidado el aparejo, los dorados y la policromía, para luego limpiarlos, eliminar los repintes, grafitos y estratos de barniz oscurecido, antes de reintegrar las lagunas de color y aplicar una capa de protección final.

 

Dimensiones

La caja, obra del ensamblador Francisco Cerrato, de 1702, tiene unas dimensiones colosales: mide 19 metros de altura y 9 de ancho. Es de estilo barroco, de madera de pino dorada y con detalles policromados en su arquitectura. Contiene tallas policromadas exentas. Las carnaciones están hechas con la técnica a pulimento y los dorados son de excelente calidad.

Mientras tanto, la Fundación del Patrimonio Histórico continúa trabajando para recuperar la parte sonora, con 11 profesionales implicados. El funcionamiento de este órgano era ya muy deficiente porque los secretos habían perdido su estanqueidad. El estado general de la tubería hacía necesaria también una restauración profunda.

Esta labor arrancó en un análisis minucioso del material sonoro con el fin de reordenarlo para restablecer el sonido que emitía el órgano cuando fue reformado, por José Echevarría en 1799. Los trabajos comprenden la clasificación de la tubería, la documentación histórica, la limpieza y restauración de tubos, fuelles, secreto, mecánica de las notas, teclado y demás elementos del instrumento que, finalmente, una vez montado de nuevo en la catedral, quedará armonizado y afinado para volver a sonar.

En este momento, el trabajo discurre dentro del instrumento para instalar sus mecanismos, tablones, tubos de madera y de metal según un orden riguroso para ensamblar sus miles de piezas con cerca de 1.500 tubos de metal, casi todos del instrumento original de 1702. Después de casi 3.500 horas de trabajo de restauración en el taller, los organeros responsables destacan la extraordinaria calidad del instrumento: su hechura, los materiales utilizados y la maestría del resultado que prometen un resultado sonoro fantástico, tras los trabajos de armonización y afinación, que empezarán el 20 de junio.

La recuperación del órgano y su caja supone, en conjunto, una inversión de 380.000 euros, que la Fundación del Patrimonio Histórico aborda con la colaboración del cabildo catedralicio.