El obispo de Segovia indica que “no se trata de privar a nadie de sus derechos, ni tampoco de ninguna invasión legal del ámbito de las opciones íntimas personales. Se trata de restituir a todos los españoles el derecho de ser expresamente reconocidos por la ley como esposo o esposa; se trata de recuperar una definición legal de matrimonio que no ignore la especificidad de una de las instituciones más decisivas para la vida social”.

Con los datos del Consejo General del poder Judicial (CGPJ) que cifra en 127.362 las rupturas matrimoniales en España en año pasado, el prelado segoviano recuerda que el Concilio Vaticano II calificó el divorcio como “epidemia de nuestro tiempo”. También recalca que “la historia de la cultura y la antropología cristiana constatan el hecho de que todos los pueblos de la tierra admiten hoy, como tipo y como ideal, el matrimonio monógamo entre un solo hombre con una sola mujer, lo que excluye siempre de su vida cualquier traición o participación de un tercero en ese amor” y que según la Iglesia católica “el matrimonio es indisoluble ante Dios y ante los hombres”.

Ángel Rubio concluye su carta pastoral reiterando que “es urgente la reforma de nuestra legislación sobre el matrimonio”. Señala también la importancia que la institución tiene en la educación de los niños por lo que “se trata de proteger adecuadamente un derecho tan básico de los niños como es el de tener una clara relación de filiación con un padre y una madre, o el de ser educados con seguridad jurídica como posibles futuros esposas o esposos”. “Sobre el gobierno y el legislador recae en este campo una grave responsabilidad propia y cierta, que no puede ser transferida ni eludida”, sentencia.