¿Una buena noticia para la salud o una mala para el bolsillo de los hosteleros?. La nueva Ley de Espacios Públicos Libres de Humo, que entra en vigor el 2 de enero, divide al sector de la hostelería -patronal, autónomos, sindicatos y trabajadores- entre los que celebran la prohibición total de fumar por motivos de salud y los que consideran que traerá pérdidas por la bajada de clientes.

Con esta nueva norma, se prohibirá totalmente fumar en bares, restaurantes, salas de fiestas y establecimientos de juego, salvo en las terrazas cerradas por un máximo de “dos paredes, muros o paramentos”, así como en todos los locales de uso público cerrado. Tampoco se podrá encender un cigarrillo en las zonas infantiles de los parques ni en los espacios al aire libre o cubiertos de los centros sanitarios.

Como excepción, la ley contempla los establecimientos penitenciarios, los centros psiquiátricos de media y larga estancia y los centros de mayores o de personas con discapacidad, siempre que se fume en zonas exteriores o en salas habilitadas al efecto, que deberán estar señalizadas y contar con ventilación independiente.

El presidente de la Federación de Hostelería de Castilla y León, Esteban Díez, considera que la palabra “suspense” define perfectamente la situación que viven los establecimientos de la Comunidad ante la inminente llegada de la ley. Según Díez, éste “no es el momento” para aplicar dicha normativa, ya que “el trabajo bien hecho” pudo hacerse “anteriormente a que la ley llevara su trámite”.

Los hosteleros están a la espera de comprobar “qué reacción habrá”, ya que la ley afectará, de manera especial, a los bares de los barrios, sobre todo a aquellos cuya principal fuente de ingresos es el consumo de café y vino en tertulias y durante los juegos de cartas.

Díez recuerda que la normativa antepone la salud de los ciudadanos, con la que los hosteleros también se muestran “respetuosos”. Por ello, el presidente de este colectivo apuesta por que “todos” se conciencien “un poco”, sean “coherentes y respetuosos” y mantengan la costumbre de acudir a los establecimientos de hostelería, un lugar de “relación, encuentro y cordialidad”.

En cuanto a la reserva en los hoteles de hasta el 30 por ciento de las habitaciones para fumadores, siempre las mismas, que contempla la ley, el presidente argumenta que se trata de un espacio “privado”, por lo que es una medida “lícita y normal”. Además, estima que se trata de una buena fórmula para que “la mala ventilación o la salida reciente de un fumador” no ocasione a los nuevos huéspedes “un malestar”.

 

Discrepancias en ‘el Húmedo’

Entre los hosteleros del Barrio Húmedo de León, una de las zonas de tapas más emblemáticas de la región, la percepción sobre la aplicación de la ley es muy variada. El vicepresidente de la asociación de esta zona de bares, Vicente Pascual, que regenta ‘La Picanza’, califica de “extraordinaria” la aplicación de la normativa y, aunque cree que es posible que se pierda “algo” de negocio, pero “poco”, el consumo se “normalizará”, según él, con el paso de los días.

Sin embargo, hay otros locales molestos con la medida, ya que entienden que será “un ‘handicap’”. Por el momento, no han contemplado ninguna acción de protesta, aunque mantienen que cualquier prohibición “no es buena”. Por ello, se prevé la celebración de una reunión en enero entre los hosteleros de la zona.

En el Ataecina Lounge Café de Ávila están convencidos de que el endurecimiento de la ley afectará al negocio, al menos al principio. Sin embargo, creen que con el paso del tiempo los clientes se irán acostumbrando. “En otros países europeos también está prohibido fumar y los pubes siempre están llenos”, señalan.

Los hosteleros de Burgos afrontan estos últimos días con un ligero escepticismo, ante el presagio de que la ley repercuta de forma negativa en sus negocios. El presidente de la Federación de Hosteleros, José Luis López, constata que el sector se encuentra preocupado ante la perspectiva de pérdidas económicas que “pueden ser la puntilla” a un año “desastroso”.

Los hosteleros palentinos también esperan acontecimientos pero, tal y como coinciden varios dueños de bares, restaurantes y pubes, la normativa no les convence del todo. En el bar Nueva Balastera se apunta: “Lo que no vamos a ser es policías de nadie”, al tiempo que se manifiesta que “si alguien se salta la norma, se le dirá que no se puede fumar y que la sanción es tanto para el cliente como para el propietario”. Otros matizan que “los carteles de prohibición estarán en cada puerta, pero no se va a quitar el cigarro a nadie de la boca”.

En Salamanca, uno de los responsables del restaurante Stravaganzza, Manuel Santolino, asegura que aunque le parece bien que se regule este aspecto, sobre todo en lugares donde se sirve comida, la forma en la que se ha llevado a cabo no ha sido “la más correcta”. Santolino recuerda que en 2006 muchos locales y restaurantes realizaron inversiones y reformas para adaptarse a la ley antitabaco que aún no ha dado tiempo a amortizar, a lo que hay que sumar los efectos de la crisis.

Por su parte, la propietaria de la cafetería Vía Libre, Isabel Arrojo, reconoce que en su establecimiento sí se notará una menor afluencia de clientes “a corto plazo”, ya que está especializado en “la hora del café” matutino, un momento que los trabajadores aprovechan para fumar. Algunas personas, añade, optarán por “sacar un café de la máquina” en sus lugares de trabajo y fumar en la calle.

 

‘Ecoterrazas’ y hoteles

El Hotel Meliá Recoletos de Valladolid es uno de los tres locales de la céntrica acera de Recoletos, junto al Campo Grande, que cuentan con una ‘ecoterraza’, un pabellón situado en la vía pública y cubierto por diferentes especies de bambú y un techo ajardinado que funciona como bar-restaurante. Al estar cerradas por “más de dos paredes, muros o paramentos”, en estas construcciones tampoco se podrá fumar, algo que no preocupa al director gerente del hotel, Armando Reinoso, porque “ahora todos los locales estarán en igualdad de condiciones”. Además, el Meliá Recoletos se rige por “una política de empresa que cumple la ley escrupulosamente”, por lo que ninguno de los establecimientos de la cadena puede tomar decisiones por su cuenta.

El propietario del Hotel Alfonso VIII de Soria, Ángel Mayor, considera que la entrada en vigor de la ley no tendrá demasiados efectos y confía en que la clientela sepa respetar la prohibición. Sobre la facturación, cree que puede descender en un primer momento, pero que después se mantendrá.

Desde el Hotel Leonor de la capital soriana calculan que el descenso en la facturación oscilará entre el diez y el 15 por ciento y afectará, especialmente, a los postres y copas de los banquetes y al consumo diario en el bar. El propietario, Pedro Antonio Heras, está preocupado por la respuesta de los clientes y advierte de que los hosteleros no son “la policía”.

 

Las peculiaridades de los casinos

Al igual que los salones de los hoteles en los que se celebran bodas, los casinos también se ven a sí mismos como establecimientos “peculiares”, debido a las “condiciones” vinculadas “al juego” que en ellos se dan, tal y como afirma el director general del Casino Castilla-León, ubicado en Boecillo (Valladolid), Javier Herrero, partidario de que la ley hubiera contemplado este tipo de negocios como “una excepción”.

“Formo parte de la junta directiva de la Asociación Española de Casinos de Juego y antes de que se aprobara la ley, se nos permitió organizar una ponencia en el Congreso. El Senado nos consideró una excepción, junto con las salas de juego y los bingos, pero cuando la ley regresó al Congreso esto se rechazó”, explica Herrero, firmemente convencido de que la entrada en vigor de la prohibición supondrá “un golpe tremendo”, que “se suma al daño que ha hecho la crisis” y que podría traducirse, “con absoluta seguridad”, en “una disminución de al menos el 20 por ciento de la afluencia de clientes”.

 

Patronal y sindicatos

La Confederación de Organizaciones Empresariales de Castilla y León (Cecale) y su organización de empresarios autónomos (Feacyl) estiman que con la llegada de la ley “las pérdidas para los pequeños empresarios autónomos serán cruciales”. “Esta ley generará una situación que, lejos de resultar beneficiosa para la recuperación económica, se complicará con la subida del IVA y de las tarifas eléctricas en una inminente asfixia, cuya consecuencia inmediata será el cierre de un buen número de establecimientos”, añaden las mismas fuentes.

El punto de vista de la patronal choca frontalmente con el de los sindicatos, que esperan que “a medio y largo plazo” las pérdidas no sean tales y destacan, por encima de todo, los “beneficios” que la norma aportará a la salud de los trabajadores del sector. Así, el secretario general de la Federación de Comercio, Hostelería, Turismo y Juego de UGT Castilla y León, Gabriel Gómez, critica a los empresarios por “hacer un análisis economicista, miope y a corto plazo” de la situación.

Gómez admite que puede haber “un impacto” y “una merma del consumo” en los primeros meses, pero “a medio y largo plazo, todo será positivo”. “Ahí está el caso de los pubes irlandeses, donde tras la entrada en vigor de la ley, el consumo de cerveza bajó el primer año; al siguiente, se recuperó; y en el tercero subió un 15 por ciento”, recuerda.

Por su parte, la secretaria general de la Federación de Servicios Sociales de CCOO Castilla y León, Inmaculada de Pablo, insiste en que desde la prevención de riesgos laborales todo es “positivo”, ya que “el fumador pasivo tiene riesgos demostrados de padecer enfermedades pulmonares o cánceres”. De Pablo prefiere esperar antes de pronunciarse sobre “una posible pérdida de empleos”. “Habrá que hacer una valoración posterior, ya que ahora no se puede predecir”, matiza.

 

La vigilancia

Sobre la vigilancia para el cumplimiento de la ley en el sector hostelero, fuentes de la Delegación del Gobierno en Castilla y León confirman que los cuerpos y fuerzas de seguridad tendrán que “gestionar” las denuncias que reciban, ya sean de clientes o de hosteleros, pero que es poco probable que se investigue “de oficio” si la ley se vulnera o no, tal y como ocurre con los horarios de cierre o la venta de alcohol a menores de edad.

Los ayuntamientos, como señalan los de León, Soria, Segovia o Valladolid, no han dado instrucciones específicas sobre el tema a las policías locales, ya que son éstas las que tienen “la potestad” para “hacer cumplir la normativa”, según fuentes del consistorio soriano.