Un homenaje tributado al escultor Aniceto Marinas (Segovia, 1866; Madrid, 1953) sirvió este domingo para cerrar los actos de la programación de la Semana Santa de Segovia. El acto tuvo lugar en los Jardinillos de San Roque, donde el también escultor Luis Sanguino leyó un panegírico en el que glosó la figura del autor de varias de las principales tallas que se sacan en procesión en Segovia.

El homenaje lo organiza cada año la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad al pie de la Cruz y el Santísimo Cristo en su Última Palabra, y sirve para recordar la figura de uno de los escultores más afamados de Segovia, gran parte de cuyas obras se encuentran distribuidas por varias ciudades españolas. Algunas de las situadas en Madrid son el monumento a Velázquez (en la puerta principal del Museo del Prado, 1899), el tributo a Eloy Gonzalo (en la plaza de Cascorro, 1902), el grupo La Libertad (en el Monumento a Alfonso XII del Parque del Retiro, 1905) o el Monumento al Sagrado Corazón (en el Cerro de los Ángeles, Getafe, 1919), destruido durante la Guerra Civil Española.

En su intervención, Sanguino elogió al escultor segoviano y dijo que es uno de los artistas escultóricos más importantes de toda la geografía española.