Debe ser que esa sala me trae mala suerte. O que estaba escrito que ese día no era bueno para ir al cine. No sé, busco una justificación para el chasco que me llevé el viernes por la noche. La última película que había visto en esa sala fue Un tipo serio, de los Hermanos Cohen. Como reza el título, me mantuvo de mala leche durante sus 106 minutos de metraje. Pero la que quería ver el viernes no tenía nada que ver con los Cohen, ni con el humor, ni con Norteamérica.

Para elegir la película, pensé en la gran ovación que Copia certificada había recibido en el festival de Cannes, donde la protagonista, Juliette Binoche, recibió la Palma de oro como mejor actriz. Kiarostami, es además un director de reconocido prestigio, en busca siempre de nuevos caminos de expresión. Presente en los certámenes cinematográficos de más renombre, el iraní había sido alabado por imitar a Rosselini en su último trabajo. Leí críticas que la calificaban como “obra maestra” y todo eso me llevó a pensar que podría gustarme la película. Ilusa de mí.

Un hombre y una mujer, en La Toscana, intentan volver a empezar después de 15 años de matrimonio, como si fueran dos desconocidos en busca de una primera cita perfecta. La premisa es interesante, no lo negaréis, pero la manera de ejecutar de Kiarostami no me convenció en absoluto. Intenté seguirle en sus eternas secuencias de diálogos interminables sobre arte. Intenté ponerme en la piel de esa pareja para comprender mejor sus actitudes. Lo intenté todo, pero no dio resultado. Me aburría.

Pienso que a lo mejor me estoy acostumbrando al cine de acción, a ese de planos de 2 segundos de duración, explosiones, efectos especiales, diálogos efectistas y tramas sencillas de digerir. Pero he disfrutado con películas que son todo lo contrario como Hierro 3, de Kim Ki-duk o In the mood for Love, de Wong Kar-Wai. También con sorpresas como Neds (ganadora de la Concha de Oro en San Sebastián) o la sencilla y perfecta La teta asustada.

Quizás no entré en la sala con las gafas adecuadas, con la actitud apropiada. Pero puedo asegurar y aseguro que el resultado fue de lo más frustrante. Me costó llegar a conclusiones claras sobre el significado de la película y el tratamiento sobre el arte, tema secundario del guión, tampoco había logrado interesarme lo más mínimo. Tres días después sigo pensando en esa película que me fastidió el viernes.