El presidente de la Comunidad Autónoma de La Rioja, Pedro Sanz Alonso, es un entusiasta del Camino de Santiago. Santo Domingo de la Calzada es la etapa de la ruta jacobea que más le toca personalmente. Sanz considera que uno de los principales retos de futuro pasa por “vincular el ayer con el mañana” para que la ruta jacobea permanezca en el mejor estado de conservación posible, al tiempo que destaca su proyección internacional.

 

¿Qué significa cultural y socialmente en el siglo XXI y en la España autonómica el Camino de Santiago?

El Camino de Santiago es, en mi opinión, un medio de transmisión de conocimientos y recursos religiosos, culturales, ideológicos, sociales y económicos, que mueve a muchos cientos de miles de personas de todo el mundo, y sirve como eje vertebrador en lo económico de territorios diferentes a los estrictamente comunitarios, por lo que se convierte, además, en un eje de integración territorial al recibir a gente procedente de todo el mundo. Por este motivo, los valores que representa son ahora más importantes que nunca en nuestro país, dado que nos encontramos en un momento de confusión, provocada eso sí, sobre la realidad territorial española como resultado de las políticas interesadas y partidistas del Gobierno socialista, con el propósito de acallar las imparables demandas que vienen solicitando las mal llamadas ‘Comunidades Históricas’.

 

¿Qué valores aporta a la sociedad actual?

En un momento en que la sociedad Occidental carece de una serie de valores básicos, el Camino representa, por encima de todo, una forma de acercarse a lo espiritual, además de establecer una sana convivencia con los compañeros de viaje y un modo de desarrollar el continuo valor de la superación. En suma, el Camino puede ser uno de los métodos adecuados para encontrarse con uno mismo, con aquellas personas que nos rodean, todo ello dentro de un afán constante por hacer mejor las cosas. En suma, por mejorar la sociedad en que vivimos.

 

¿A qué obliga a las administraciones y a la sociedad el Camino de Santiago, como seña de identidad común?

Como seña de identidad nos obliga a profundizar en su conocimiento, en su conservación y en su difusión porque es importante conocer nuestro pasado para afrontar el futuro. Y como seña de identidad común nos hermana, nos hace partícipes a muchas Comunidades y municipios de España de un proyecto colectivo y, con ello, nos obliga a trabajar unidos, a colaborar para conservar, mantener y agrandar los valores, tanto materiales como espirituales, del Camino.

 

¿Qué planteamiento de ‘gestión’ de la realidad jacobea hacen desde su Comunidad? ¿Son suficientes los mecanismos para la coordinación de las políticas relacionadas con el Camino de Santiago? ¿Echa en falta alguna iniciativa? ¿Cree que los medios actuales son suficientes y tienen la calidad adecuada?

La gestión de cualquier bien patrimonial es compleja y requiere de múltiples mecanismos, provenientes tanto de la iniciativa privada como de las administraciones públicas, tanto del Gobierno central como de los autonómicos y, sin olvidar el papel decisivo de los Ayuntamientos. Son momentos muy malos en el plano económico, pero sólo la suma de todos los apoyos hará posible la consecución de los medios necesarios.

En este sentido, es papel fundamental de nuestro Gobierno el fomentar el Camino de Santiago desde postulados históricos pero con miras de futuro. Por eso, nuestros objetivos fundamentales han sido siempre la mejora, restauración y puesta en valor de los monumentos más emblemáticos que jalonan todo el recorrido, desde Alfaro hasta Grañón, eso sí, poniendo más interés en los monumentos de mayor relevancia, caso de las Catedrales de Calahorra y Santo Domingo, de la Concatedral de La Redonda, en Logroño, o de las Iglesias de Navarrete o el Monasterio de Santa María la Real de Nájera. De esta manera, somos realmente capaces de vincular el ayer con el mañana, devolviendo a nuestros sucesores, en el mejor estado de conservación posible, el bagaje cultural que nos legaron nuestros ancestros.

Del mismo modo, y pensando en el futuro, se ha trabajado durante el Año Jubilar Calceatense y durante el actual Año Santo Compostelano, con unas pretensiones turísticas. Es necesario que los peregrinos se sientan cómodos y vean nuestras ciudades perfectamente contextualizadas en lo que es el Camino actual. De ahí que durante 2009 Santo Domingo luciese una espléndida exposición ‘La Rioja Tierra Abierta’, y tanto durante ese año como en éste, más de 150 conciertos van a recordar el pasado glorioso del Camino.

 

¿Y después del Jacobeo, qué? ¿Cómo se plantea su Comunidad las actuaciones en el Camino de Santiago después de este año?

En mi opinión, el Camino de Santiago tiene una proyección internacional perfectamente fundamentada, de tal modo que muy poco va a variar en cuanto a su desarrollo en los próximos años. Nuestra Comunidad tiene el compromiso de seguir trabajando en la consolidación del patrimonio de las localidades que han surgido sobre el Camino, fórmula idónea tanto para la salvaguarda de la propia cultura como de la imagen del Camino. A ello hay que añadir el ineludible estudio de todos los Caminos que jalonan nuestro territorio, algunos casi desconocidos; la futura señalización uniforme de la Ruta, así como la mejora de las infraestructuras camineras. En resumen, toda una gran labor hecha que habrá que ir mejorando de cara a que, en los próximos años, este Patrimonio de la Humanidad, el Camino Cultural europeo, sea ‘la Calle Mayor de Europa’.

 

En lo personal: sitúe un punto o una etapa del Camino que le ‘toque el corazón’ especialmente y, como un peregrino más, escriba una pequeña reflexión sobre el sentido de ‘su’ Camino.

Aunque indudablemente los riojanos sentimos de forma especial todo el tramo del Camino que recorre nuestra Comunidad, creo que Santo Domingo de la Calzada, la Compostela riojana, es una referencia para todos nosotros porque nos acerca al Santo, a Santo Domingo, que supo no sólo contagiarse de los problemas de los peregrinos sino dar respuesta a muchas de sus necesidades, con la construcción del hospital y la calzada, y es el mejor ejemplo del acogedor carácter de los riojanos. A mi personalmente me entusiasma la Catedral de Santo Domingo de la Calzada y oír el canto del gallo y la gallina. Y, desde luego, en ‘mi’ Camino en esta vida, uno de mis principales objetivos -y mayores satisfacciones cuando lo consigo- primero en mi carrera profesional y ahora en la política es apoyar y ayudar a los demás y trabajar para mejorar el bienestar y la calidad de vida de los riojanos.