La ministra de Vivienda, Beatriz Corredor, ha asegurado que “nuestras ciudades pueden y deben convertirse en espacios de inclusión ante los nuevos flujos migratorios, las nuevas estructuras sociales y familiares y las nuevas composiciones demográficas; y pueden y deben convertirse en focos de innovación y desarrollo económico compatible con la sostenibilidad y con la cohesión social”. Asimismo, a juicio de Corredor, las ciudades han de situarse en la vanguardia de la lucha contra el cambio climático y las emisiones de CO2.

La ministra ha inaugurado el curso y la exposición de Buenas Prácticas para Mejorar las Condiciones de Vida, organizados por el Ministerio de Vivienda y la Universidad Politécnica de Madrid, con los que ha arrancado la sexta edición de los Cursos de Verano de la UPM en la Granja.

Beatriz Corredor se ha referido a la Estrategia Europa 2020 aprobada en el último Consejo Europeo de la Presidencia Española para consolidar un crecimiento económico sobre fundamentos más inteligentes, más sostenibles y socialmente inclusivos. “No alcanzaremos estos objetivos si no construimos ciudades más eficientes, sostenibles, innovadoras, competitivas e igualitarias”, ha dicho la ministra para señalar que “un futuro más sostenible está en estrecha relación con un modelo urbano que prime la regeneración de la ciudad consolidada y la rehabilitación de viviendas, edificios y barrios, con hogares menos contaminantes y energéticamente más eficientes”.

En su intervención, Corredor ha recordado que mientras en 1950 el 29% de la población vivía en áreas urbanas, en el año 2010 este porcentaje se eleva al 51% y, según las previsiones de Naciones Unidas, este ratio llegará al 70% en 2050. Este crecimiento tendrá lugar, en mayor medida, en las regiones más deprimidas y entre los estratos sociales más bajos, de forma que se estima que la población radicada en chabolas o barrios vulnerables habrá crecido hasta los 1.400 millones de personas en 2020.

“Ante esta situación –ha dicho la titular de Vivienda-, programas como el de Mejores Prácticas de Naciones Unidas cobran una especial importancia para influir positivamente en la transformación de nuestras ciudades frente a un desarrollo urbano incontrolado, insolidario e insostenible”.

La ministra ha explicado que “España comparte con Naciones Unidas el interés por el fortalecimiento de la cooperación internacional para la prevención y resolución de los problemas causados por el desordenado crecimiento urbano en las ciudades del mundo en desarrollo”

En este sentido, se ha referido al Acuerdo de Cooperación que, en representación del Estado español, firmó en marzo con UN-HABITAT, para el Programa de la Organización de Naciones Unidas para los Asentamientos Urbanos; programa en el que nuestro país es el primer contribuyente.

Asimismo, el Ministerio de Vivienda colabora en los Concursos Internacionales de Buenas Prácticas que convoca UN-Hábitat y en los que, en seis de las siete últimas convocatorias, siempre ha habido una Buena Práctica española entre las diez premiadas a nivel mundial. De las 3.500 actuaciones que han sido identificadas en todo el mundo como buenas prácticas, 224 son españolas.

La exposición la ministra en el marco de los Cursos de Verano de la UPM reúne las Buenas Prácticas españolas seleccionadas en el último Concurso Internacional. Entre ellas, se encuentra el Proyecto San Ildefonso-La Granja, paradigma ilustrado del paisaje “por la elección de un modelo compacto e integrado de crecimiento urbanístico, acompasado con el crecimiento vegetativo local, y que tiene mucho que ver con el principio de desarrollo territorial y urbano sostenible que exige la actual Ley del Suelo”, según ha destacado la ministra.

 

El compromiso del Ministerio de Vivienda

Beatriz Corredor ha subrayado que “el compromiso del Ministerio en la búsqueda de instrumentos que mejoren las condiciones de vida va más lejos de nuestra colaboración con NNUU y está presente en todas nuestras iniciativas”. Entre ellas se ha referido a:

El Código Técnico de la Edificación, que garantiza las condiciones óptimas de habitabilidad, calidad y eficiencia energética al establecer las determinaciones mínimas necesarias para que pueda producirse un ahorro medio del 25% en la factura energética de cada hogar.

La Ley de Economía Sostenible, entre cuyos objetivos principales en materia de vivienda figura el establecimiento de un marco normativo básico para la mejora de la calidad y sostenibilidad del medio urbano, potenciando la rehabilitación y regeneración en la ciudad consolidada.

El Libro Blanco de la Sostenibilidad en el Planeamiento Urbanístico Español, elaborado por el Ministerio en colaboración con la UPM. Se trata del primer barómetro sobre la sostenibilidad urbanística de nuestro país, que analiza el pasado, reflexiona sobre el presente y hace una proyección de futuro, a través de la definición de siete grandes criterios de sostenibilidad y su presencia, o no, en los planeamientos autonómico y local, haciendo propuestas de mejora a través del Decálogo por un urbanismo más sostenible.

La Declaración de Toledo sobre regeneración urbana integrada, aprobada el 22 de junio por los ministros de Desarrollo Urbano de la UE, dentro del semestre de Presidencia española. En ella se refuerzan los dos objetivos fundamentales de la Carta de Leipzig: la sostenibilidad en las ciudades, desde un enfoque integrado de las políticas urbanas, sociales y económicas, y la especial atención a los barrios desfavorecidos como puntos estratégicos que permitan alcanzar niveles adecuados de cohesión social.

Y en breve será presentado el Observatorio de la Vulnerabilidad Urbana en España, que será un instrumento eficaz para la puesta en marcha de actuaciones que, mediante ayudas nacionales e internacionales, permitan reforzar la intervención en los barrios en crisis, desde la triple perspectiva social, económica y medioambiental.