LUCÍA BENITO ANTONIO- 4ºD ESO Colegio Claret

 

Me senté en la mesa del escritorio, comencé a leer por encima las notas que había tomado acerca de los derechos humanos…Las palabras que más aparecían eran: libertad, igualdad y solidaridad. Y francamente, confieso que no pude contener una sonrisa irónica ante estas palabras. Y pensé…¡pero qué injusto es el mundo!: ¿libertad?, ¿igualdad?, ¿solidaridad?, ¿eso es en lo que se basan los Derechos Humanos?

¡Qué hipócritas somos…!, escribimos sobre aquello que anhelamos, y hacemos justo lo contrario…¿Alguien se acuerda de las condiciones de los países subdesarrollados? ¿Alguien piensa y sufre por el maltrato de género? ¿Todos tenemos derecho a una vida digna? ¿En serio? ¿Quién escribió eso? ¿Quién hace por cumplirlo? ¿Nosotros?

Debiéramos escribir y decir menos y ayudar a este mundo desolado, roto y cansado, porque hay hambre, guerras, odio, indignidad, maltrato, dolor, injusticia, tristeza…Hay todo lo indeseable y más por nuestra culpa…¿Derechos Humanos? Con toda mi alma, ¡ojala de verdad los cumpliéramos! ¡Ojala la libertad, la igualdad y la solidaridad no fueran sólo palabras!, ¡ojala no se vieran transformadas por la condena, la desigualdad y el egoísmo humano!

Unas cuantas palabras no cambiarán el mundo; una sola acción, y este mundo desolado, roto y cansado se puede curar.

Mahatma Gandhi dijo una vez “Si quieres cambiar el mundo, cámbiate a ti mismo”. No dejemos que estas palabras mueran… Quejarse por las injusticias, condesas, y egoísmos que invaden el mundo no arreglará nada. Mirémonos al espejo, pensemos y actuemos. Empecemos por nosotros mismos, con pequeños gestos, sonríe a este mundo, ¡llora si es preciso!, pero no dejes que los derechos humanos, las personas que hablaron en un momento se queden solo en palabras. Haz que tengan sentido, no dejes nunca jamás de actuar y tal vez, y sólo tal vez, la condena, la desigualdad y el egoísmo se tornen en libertad, igualdad y solidaridad.