ANDREA RUJAS ARRANZ- 4ºC ESO Colegio Padre Claret

 

Evolución. Igualdad. Humanidad. Libertad. Solidaridad.

Son tan sólo palabras vacías. Demasiado utilizadas hoy en día para dar sentido a acontecimientos que están demasiado lejos de poder definirse como tal. Todos queremos una sociedad justa, sin barreras, pero nadie pone lo suficiente de su parte.

Quieren justicia, cuando todo su mundo está condicionado por el dinero. Todo se compra, todo se vende. Los amigos, la fama, el amor. La felicidad. Incluso en algunos casos, la propia vida. Todo el mundo quiere ser rico, millonario. Nadie piensa en toda esa gente que apenas vive con un euro al día. Pobres. Sin agua ni comida, sin una vivienda digna y con unas condiciones de higiene y sanidad mínimas. Cada día más olvidados. Ocultos bajo todas esas noticias y exclusivas sobre la crisis en numerosos países desarrollados, el fútbol y los deportes, catástrofes naturales que en un primer momento sorprenden y preocupan, todos quieren ayudar pero, pasados unos meses, los únicos que lo recuerdan son los que lo han vivido y todavía están sufriendo las consecuencias. Se olvida, como si con eso bastara para arreglar el problema. Problemas que hoy en día tiene la humanidad, pero a los que no hace ni caso. Cerramos los ojos para no ver la realidad. No nos afecta, no es nuestro problema. Igualdad, podría decirse que el mundo entero la tiene, pero nadie la busca.

Vivimos en el siglo XXI, pero hay aspectos del día a día en todo el mundo que se han quedado estancados en el tiempo. No nos han bastado guerras, disturbios, muertes y desgracias para darnos cuenta de que la evolución del ser humano se ha quedado a medias. Queremos ser muy humanos, tolerantes, pero la pena de muerte sigue vigente en numerosos países. Países en cabeza de la economía mundial como Estados Unidos o China, dónde no se respeta el derecho a la vida. Se condenan asesinos actuando igual que ellos.

Se supone que todos debíamos tener derecho a la libertad, pero para muchas personas el color de la piel es el mayor impedimento para lograr sus propósitos. Numerosas niñas son discriminadas por el hecho de serlo y no pueden acceder a una educación digna. Miles de personas no pueden decir lo que realmente piensan, opinar, por miedo a ser encarcelados o perseguidos. Guerras absurdas en todo el mundo y todavía no se han dado cuenta de que no sirve de nada, es inútil. Guerras para conseguir la paz, personas que luchan por personas que tan sólo quieren poder, dinero y “ganar” a la fuerza cueste lo que cueste.

Tal vez haya numerosas personas que se ofrecen como voluntarias para ayudar y apoyar a toda esa gente que vive en la miseria. Familias que apadrinan niños y gente que dona dinero para la compra de medicamentos y alimentos para el tercer mundo. Gente que lucha por la igualdad, la tolerancia y los juicios justos. Propuestas para la paz e igualdad entre los hombres y mujeres, negros y blancos. Pero todavía queda mucho por hacer.