Como ya viene siendo tradicional, el tercer fin de semana de agosto (20, 21 y 22) se celebra la Feria Medieval Mudéjar, un mercado temático dedicado a la artesanía, vida y costumbres del medievo, que comenzó su andadura en el año 1996 en la explanada contigua al castillo, y hace unos años fue trasladado de ubicación.

En la actualidad se recrea en un entorno privilegiado: el parque de la Huerta del Duque, un frondoso bosque con una superficie de ocho hectáreas, situado al pie del castillo de Beltrán de la Cueva -valido de Enrique IV de Castilla– y cercado de un tapial que conecta con el molino de viento más antiguo hallado en Castilla y León, conocido aquí como “El Cubo”. Este espacio fue utilizado durante siglos como coto de caza, zona de recreo y labrantío por la Casa Ducal de Alburquerque, y se trata de un jardín botánico que contempla diferentes especies vegetales traídas de todo el mundo, enriquecido con sus estanques, fuentes y caminos de arena que proporcionan mayor realismo al evento y complementan la variada y cuidada decoración con la que se engalana para convertirlo durante tres días en una pequeña aldea medieval animada por juglares, bailes, justas y torneos, conciertos, teatro de calle y una importante selección de artesanía y talleres donde se pueden adquirir y degustar productos de la época.

El mercado toma su nombre de una de las características más significativas de la villa: el arte mudéjar, pues Cuéllar es uno de los focos más importantes de este arte en Castilla y León, y con él se pretende trasladar al visitante a otro tiempo pasado en el que la villa fue residencia de tres culturas diferentes: musulmana, cristiana y judía, complementando a su vez la amplia oferta turística que ofrece la villa medieval, con sus numerosas iglesias y conventos, su recinto amurallado y su castillo habitado por los personajes del pasado.

Sepan cuantos aquellos que a la Huerta del Duque vinieren,

que podrán ver a todas horas numerosos talleres y antiguos oficios:

encajeras, jaboneras, cesteros, alfareros, fabricantes de adobe,

herreros, hilanderas, lampistas y cartomantes.

Sepan también los niños, que a cualquier hora del día

podrán participar en los cientos de juegos y talleres medievales.

Los cómicos, taberneros, músicos, cetreros, leprosos, tontos

y caballeros a los que puedo esperar y espero, estarán todos aquí.

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