Una vez más la victoria de doña Cuaresma en el combate con don Carnal el pasado miércoles de ceniza, clama a tiempos de moderación y sobriedad en contra del desenfreno y los placeres carnales del amo del Carnaval. Estamos en tiempo de Cuaresma y con esta época, que se extenderá hasta el final de la Semana Santa, vuelve uno de los platos estrellas de este tipo gastronomía ‘temporal’, el potaje de garbanzos, bacalao y espinacas, que reúne la traidición de aquellos que no pueden comer carne los cuarenta viernes anteriores a Semana Santa.

Estamos hablando, sin duda alguna, del potaje de Cuaresma, para el que nuestra amiga y lectora, Julia Muñumel de El Espinar, nos da las claves para que nos chupemos los dedos, los viernes, o cualquier otro día de la semana.

 

Ingredientes para 6 personas:

400 gr. de garbanzos

400 gr. de bacalao

1 patata grande

100 gr. de arroz

1 bolsa de espinacas

250 gr. de chirlas

1 cebolla

1 tomate

2 dientes de ajo

1 hoja de laurel

Pimentón y sal

Aceite

 

Manos a la obra

El bacalao se pone en remojo 24 horas antes de preparar la receta y se cambia el agua cuatro veces para que pierda la sal. Los garbanzos se ponen en remojo la noche anterior.

Se quita la espina y la piel del bacalao, y se ponen a cocer. Ese agua se cuela, se templa y se cuecen en ella los garbanzos con una hoja de laurel. Cuando los garbanzos están cocidos se añade la patata en trozos pequeños, el arroz, las espinacas y las chirlas que se deben cocer previamente. Cuando está todo cocido, se incorpora el bacalao limpio en trozos, se deja cocer y se prueba de sal.

Para el sofrito: se pica la cebolla, el ajo y el tomate. Se pone a pochar. Se agrega una cucharada de pimentón y una pizca de agua.

Cuando el sofrito está listo, se echa al potaje junto con cuatro huevos cocidos para adornar, y se deja hervir unos minutos. Listo para comer.