Más de 300 caballistas participaron este sábado en la conducción trashumante de 73 bueyes en el primer encierro de toros mansos celebrado en la localidad de Carbonero el Mayor, que celebra sus fiestas patronales en honor a la Virgen del Bustar.

El alcalde de la localidad, Tomás Galán, puntualizó que este año no se ha podido tramitar la entrada en el libro record de los Guinness, pero no descartó que el próximo año se intente alcanzar ese objetivo. “Se trata de un evento que pretende consolidarse como Récord Mundial este año y Récord Guinness el próximo, ya que no existe nada similar en el mundo”.

El espectáculo, que atrajo a miles de personas a la localidad segoviana, arrancó a las 9.30 horas, en la finca Naturbuey, donde se encuentra la mayor explotación de bueyes de España, a unos tres kilómetros al sur del casco urbano. Desde allí, los más de 300 caballlistas condujeron el ganado hacia el pueblo, donde se realizó el encierro de los animales, un total de 73 bueyes de la raza berrenda, de diferentes capas, en la plaza de toros. Después, se devolvieron los animales hasta el lugar de donde partieron.

En cuando a las incidencias, tan solo se produjeron dos caídas de dos caballistas, uno a la entrada del pueblo, y otro en la travesía. Ambos sufrieron heridas leves, según informaron fuentes municipales, que además recordaron que un joven también sufrió una caída y tuvo que ser rescatado por otro joven para evitar que fuera arrollado y pisoteado por los animales, que alcanzan pesos de hasta 1.200 kilogramos.

El alcalde se mostró satisfecho de la evolución del espectáculo, y aprovechó para agradecer la colaboración y el trabajo de los caballistas. “Se han cumplido los objetivos”, dijo a la vez que calificó de “impecable” el trabajo de los jinetes. Igualmente se mostró sorprendido por la gran cantidad de personas que acudieron a la localidad y que, aunque no se atrevió a cifrar, aseguró que fueron “bastantes miles” que hicieron que el pueblo estuviera “a reventar”.

Apoyo a la feria taurina

Tomás Galán recordó que se trataba de una exhibición y no un encierro. En cualquier caso mostró su apoyo a la fiesta nacional: “Queremos que sea un punto de apoyo para la tauromaquia en nuestro país, ya que estos bueyes son los que conducen a los toros bravos en el campo, en los encierros, en las corridas de toros; unos animales que no podrían subsistir sin la fiesta y que nos privarían de degustar su magnífica carne”, que da fama a la localidad.