Decenas de segovianos participaron este domingo en la fiesta de San Antón llevando a sus mascotas a ser bendecidas en la Parroquia de Santa Eulalia, donde tuvieron lugar los actos conmemorativos en honor al patrón de los animales.

Organizada por la Cofradía de San Antonio Abad, la ceremonia comenzó con una procesión que partió de la iglesia y bajó por José Zorrilla, plaza de Somorrostro y regresó al parque de Santa Eulalia. La procesión estuvo amenizada por música tradicional de dulzainas a cargo del grupo ‘Los Pako´s’ con bailes de jotas ante la imagen del santo.

En el parque el párroco bendijo los animales ante la imagen del santo. Hasta el lugar se desplazaron propietarios de mascotas desde diferentes barrios de la ciudad, e incluso desde pueblos próximos, como Alberto y Liliana, de San Cristóbal de Segovia, que llevaron un conejo de Belier enano y un Bulldog para ayudar a protegerles gracias a la bendición.

Los pequeños perros de razas como Yorkshire, Westies o más grandes como labradores fueron los más numerosos en la ceremonia de bendición, aunque también hubo quien llevó conejos o gatos. Han descendido mucho las aves enjauladas, tan habituales otros años.

La fiesta de San Antón fue también el motivo de reunión de los profesionales del gremio de los carniceros, que durante la jornada de mañana mantendrán cerrados sus negocios por celebrarse la onomástica de su patrón. El presidente de la Cofradía Gremial de San Antón, Marino Plaza, señaló que pertenecen a este colectivo algo más de un centenar de carniceros y proveedores, aunque hace unos años estaban agrupados medio millar de cofrades, ya que también había muchos ganaderos que han ido abandonando la profesión. Según dijo, se mantiene la tradición de honrar a San Antón en este barrio, donde durante décadas se estuvieron celebrando los mercados de ganados.

También lamentó la reducción de inscritos en la Cofradía, Mercedes Martín, quien recordó que lleva más de 50 años de actividad y que antiguamente la bendición de los animales se hacía a los pies del Acueducto.

Sobre la actividad de las carnicerías, afirmó que la crisis ha hecho que cambien los hábitos de compra, pues se buscan alimentos más económicos y se sustituye la ternera por el pollo, por ejemplo. “Ahora se nota menos alegría en las ventas”, aseguró. Y aunque reconoció que se han cerrado algunos establecimientos en los últimos años tras la irrupción de las cadenas comerciales, matizó que muchos consumidores siguen queriendo el trato personal y el consejo de los profesionales que en las grandes superficies no encuentran.