El general director de la Academia de Artillería de Segovia, Alfredo Sanz y Calabria, consideró hoy que uno de los mayores problema que atañe a los españoles respecto a la seguridad nacional es que “al no tener una sensación de riesgo, el ciudadano no piensa en los problemas de seguridad”. En una entrevista concedida a la agencia Ical con motivo del Día de las Fuerzas Armadas, Sanz y Calabria reconoce la existencia de riesgos, que no amenazas, a nuestro país, y aboga por la actividad realizada desde el Ministerio de Defensa para proporcionar seguridad a los españoles.

Para el máximo responsable de la Academia de Artillería de Segovia pensar “que todo el mundo es bueno” es un pensamiento utópico y evidencia la existencia de intereses que puedan colisionar con nuestro país en un momento determinado. “Lo mejor que puede pasar es solucionarlos mediante el diálogo, pero no todo el mundo se adviene a él, por lo que siempre debe quedar como último recurso el uso de la fuerza”, señala.

Aunque reconoce a España como un país seguro gracias a las políticas llevadas a cabo a lo largo de los años y a la existencia de un entramado de seguridad que incluye a cuerpos como la Guardia Civil, las Fuerzas Armadas y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Sanz y Calabria advierte que “para cualquier analista internacional será preocupante” la situación en la zona norte de África, con la Primavera Árabe, la inestabilidad de Mali o las revueltas en Libia. “Eso no significa que nos tenga que afectar a España en gran medida, pero la realidad es que son nuestros vecinos y están muy cerca”, señala.

En este sentido, Alfredo Sanz y Calabria, explica que aunque “la gente tiene la sensación de que está muy alejada, un avión volando desde Libia está en España en menos de una hora” y “si no tienes los medios necesarios para precaverte puedes encontrarte con un disgusto”. No obstante resalta el papel disuasorio de la Seguridad española coordinado entre el Centro Nacional de Inteligencia, Policía Nacional y Guardia Civil, Centro de Inteligencia de Fuerzas Armadas, e incluso Policía Local.

“En principio no tenemos nadie que nos haya amenazado, sí tenemos riesgos y a la vista de ellos diseñamos una seguridad que nos garantice que podemos”, explica el general director de la Academia de Artillería de Segovia quien considera “realista” la identificación de los riesgos expuestos en la Estrategia de Seguridad Nacional puesta en marcha por el Gobierno socialista.

 

Debate en la calle

Sanz y Calabria defendió la austeridad de las Fuerzas Armadas españolas y, a pesar de ello, el alto nivel de eficacia reconocido hacia el cuerpo militar. “Los militares por nuestra propia esencia somos austeros y los gastos de Defensa en España son los más bajos de todos los países de nuestro entorno”. Así, asegura que el Producto Interior Bruto (PIB) para la Defensa española se encuentra en el 0,62 por ciento a pesar de las recomendaciones de la OTAN y la Unión Europea que establecen el PIB en torno al 2 por ciento y en ningún caso por debajo del 1,5 por ciento.

En un año en que el presupuesto para la celebración del Día de las Fuerzas Armadas se ha reducido hasta los 90.000 euros en comparación con los 200.000 euros de 2012, Sanz y Calabria insiste en que lo importante es “hacer pedagogía” para poder propiciar un debate que lleve a configurar una seguridad que contemple preguntas como la tarea de las Fuerzas Armadas, el tipo de seguridad que necesita España o los riesgos que perciben los españoles.

En este sentido señala que solo serán admisibles un acto central en el Día de las Fuerzas Armadas o los organizados paralelamente, si contribuyen a fomentar dicha pedagogía. Para Sanz y Calabria, los actos programados no pueden tratarse únicamente de un reconocimiento al cuerpo y teme que “cuando se hace un acto de este estilo nos quedemos con la parafernalia”. Reconociendo las críticas de algunas voces que cuestionan el gasto en este tipo de eventos, el director general de la Academia de Artillería explica que en Segovia, actos como la lección del 2 de mayo, la ceremonia de entrega del Premio Daoíz o los propios programados para estos días “no cuentan prácticamente con ningún presupuesto”.

Tras pasar de ser una institución “en parte odiada y temida y en parte querida” durante la época de la Transición española, como asegura Sanz y Calabria, las Fuerzas Armadas se enfrentan a la paradoja de ser uno de los cuerpos mejor valorados por parte de las encuestas del Centro de Investigación Sociológicas (CIS) y al mismo tiempo ser “desconocidas” para la sociedad.

Abogando por contar con la sociedad para conocer el modelo de Defensa y de Fuerzas Armadas que quieren, Sanz y Calabria reconoce que en gran parte, la visión que el ciudadano español tiene del cuerpo militar proviene de la participación en el servicio militar obligatorio. “No deja de ser una visión parcial y muy sesgada”, subraya para explicar que la solución “no pasa en absoluto por restablecerlo”.

En este sentido destaca que la profesionalización de las Fuerzas Armadas ha supuesto un “enorme” incremento de su eficacia y que ni desde el punto de vista de la eficacia ni desde desde la propia idiosincrasia española “”viable ni eficiente”. Para Sanz y Calabria, el camino pasa por la colaboración con los propios medios de comunicación, instituciones públicas, la universidad y la enseñanza “para llevar a la calle el debate de qué seguridad queremos realmente o qué riesgos tenemos”.