Han pasado dos años desde que iniciara su presidencia en la Federación de Asociaciones de Jóvenes Empresarios de Castilla y León y más de un lustro desde que ocupara el mismo cargo en la Agrupación de Segovia, cuyo crecimiento ha sido notable pasando de los diez a los setenta asociados durante su último mandato. A sus 37 años, este emprendedor ganó el Premio Joven Empresario de la Junta de Castilla y León en 2007 y dirige una compañía de treinta personas, Globales Soluciones Informáticas, que trabaja dentro y fuera de España. Comenzó ahorrando 15.000 pesetas junto a un grupo de amigos, después socios, y renunció a su plaza de funcionario, con el objetivo de poner en marcha un sueño, ya realidad, que ahora da empleo a una treintena de personas. Si algo tiene claro Llorente es que ahora, más que nunca, toca emprender.

 

¿Cómo vive un emprendedor una crisis de estas características?

(Suspiro) Con tristeza. Atravesamos una crisis muy profunda que está dejando atrás muchas empresas, muchos proyectos y, detrás de cada ellos, muchos sueños. Realmente es un drama y un momento para plantear cambios estructurales que deben pasar por fomentar la cultura emprendedora desde el colegio, desde pequeños, para que los españoles del futuro vean en el autoempleo una opción segura de salir adelante y poner en marcha iniciativas empresariales.

 

¿Con ello quiere decir que en España cuesta emprender?

Efectivamente, cuesta y mucho. En países como Estados Unidos el fracaso no es un obstáculo para empezar. Todos sabemos que emprender puede suponer que las cosas no funcionen pero, ¿y por qué no volver a intentarlo? La cultura española, en ocasiones, genera cierto rechazo al fracaso pero jamás debería ser así. Poner en marcha una empresa, estructurar un plan de negocio e incluso el arrancar un proyecto es siempre una experiencia enriquecedora que, funcione o no, marca a una persona y le ofrece un bagaje que siempre es positivo para cualquier empresa que, en un futuro, cuente con él en plantilla. Las grandes ideas no suelen salir a la primera, a veces es cuestión de intentarlo alguna vez y el mundo siempre será de los valientes.

 

Un problema para hacerlo podría ser la financiación, ¿es difícil acceder a ella?

Como decíamos antes, hemos vivido tiempos mejores. Ahora es difícil acceder a la financiación pero las asociaciones de jóvenes empresarios somos los gestores de un ENISA/CEAJE de créditos sin aval, de hasta 75.000 euros, que puede ser una alternativa interesante de cara a la situación actual. Está claro que si un país quiere crecer debe abogar por financiar proyectos, e iniciativas que generen riqueza y en ese sentido, sinceramente, deberían intentar hacer más sencillo el acceso a la financiación. Es la semilla que generará riqueza, no debemos coartarla, debe ser una de las prioridades de cualquier administración.

 

Además de dirigir una empresa de cerca de treinta profesionales, usted es el presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Castilla y León. ¿Qué ofrece un colectivo de estas características y a cuantas personas representa?

En la actualidad AJE CYL está integrado por más de seiscientos emprendedores de las nueve provincias. Es una agrupación muy importante que permite generar sinergias entre las empresas que nacen y requieren servicios; es un punto de encuentro, un entorno en el que compartimos inquietudes, problemas y alegrías. Todos tenemos menos de cuarenta años y todos iniciamos nuestra andadura empresarial hace relativamente poco; todos tenemos reciente qué es nacer, y en muchos casos desde cero. Creo que los integrantes de AJE Castilla y León representan el futuro empresarial de la comunidad, y no sólo el futuro, también el presente ya que entre nuestros socios contamos con compañía de gran entidad y muchas más con un potencial extraordinario. Para contratar los mejores servicios, de cualquier cosa, no es necesario salir de Castilla y León. Quisiéramos tener un mayor protagonismo, e incluso apoyos, convocar más actividades pero el tiempo libre de un emprendedor como puede imaginar es muy limitado (risas). Ahora la Federación no atraviesa su mejor momento, económicamente la situación es mala y ha llegado incluso a hacernos plantearnos la continuidad de la agrupación. Además, en épocas anteriores no todas las provincias se sentían parte de la Federación y estamos trabajando en ello, en volver a la unidad que, al final, es lo que siempre hace más fuerte a cualquier colectivo. En AJE tienen cabida todos los emprendedores y el objetivo es conseguir un camino único y positivo para todos. Creemos en este proyecto y estamos trabajando duro para conseguir que siga creciendo, en número y en entidad.

 

¿Es verdad aquello que cuentan los emprendedores de que la crisis es una oportunidad?

Yo sí lo creo, reconozco que soy una persona optimista. Lo que está claro es que ahora, más que nunca, toca emprender. Es triste pero en muchos casos puede ser la única alternativa al empleo, la opción que a muchos jóvenes les permitirá no tener que marcharse a otro país. Castilla y León es una comunidad con muchísimas oportunidades, sólo hay que buscarlas, luchar por ellas y saber que los jóvenes empresarios estaremos aquí, siempre, para echar una mano.