Miriam es especial. Esta joven segoviana, nacida en 1978, convirtió el arte en una forma más de expresar todo lo que lleva dentro, todo lo que puede ofrecer. Inició su carrera como actriz en la compañía Teatro Paladio Arte (asociación sin ánimo de lucro que trabaja por la integración social y laboral de personas con discapacidad a través de un medio tan eficaz como el teatro.). Allí permaneció durante una década en la que, recuerda, “hizo muy buenos amigos e incluso tuvo un camerino propio”. No es para menos, su sonrisa inunda los lugares a los que acude. Ya lo demostró en televisión, donde compartió rodaje con grandes actores nacionales durante los tres capítulos de la serie ‘Hospital Central’ en los que colaboró, y en los que mostraba todo su talento frente a las cámaras de televisión.

Ahora, desde finales de junio, Miriam vuelve a comunicarse con arte. De la mano de Caja Segovia, la sala Corpus de la capital segoviana acoge ‘Los mandalas de Miriam’, un total de 43 cuadros elaborados durante los últimos meses y llenos de colorido. A través de estos lienzos, hechos con pinturas y rotuladores, los segovianos tienen la oportunidad, hasta el 30 de agosto, de descubrir el arte más especial. Ella bien lo sabe, y cada día sigue dedicando tiempo a su pintura en su habitación, en “su Segovia” donde se muestra orgullosa de haber nacido y de vivir.

Inquieta y muy dispuesta, la Obra Social de Caja Segovia ha encontrado en ella a una gran colaboradora. Desde 2004 participa en actividades y muestra su apoyo a numerosos talleres en la sala donde, ahora, podemos contemplar su primera exposición porque, asegura Miriam, “quiero hacer muchas más exposiciones en Segovia”.

Las salas de este centro acogen sus mandalas, que ya han visitado cientos de segovianos además de sus seres más queridos: “Han venido mis padres, mi hermano, mi familia y muchos amigos”, detalla Miriam.

Estas mandalas responden a un arte milenario que refleja, a través de colores, el sentir y el estado de ánimo de sus creadores. A Miriam le gustan “el azul y el rosa” pero también hace uso de otras gamas cromáticas para su colección. Esta técnica goza de virtudes terapéuticas que permiten recobrar el equilibrio, el conocimiento de si mismo, el sosiego, la calma interna y estimulan la creatividad además de la capacidad de retardar el envejecimiento celular.

Este domingo Miriam cumple un año más, soplará 34 velas de colores rodeada de amigos y seguirá creando para ofrecer su arte a toda la ciudad del Acueducto.