Segovia vivirá este sábado una de sus citas deportivas más señaladas. La XVIII Media Maratón Cajaviva convierte desde las 17:30 horas el corazón de la ciudad en un gran escenario al aire libre, con 2.700 corredores —cerca de 200 de ellos militares— dispuestos a enfrentarse a uno de los recorridos más exigentes del calendario nacional.

Bajo el lema “Segovia vibra a tus pies”, la prueba vuelve a transformar las calles en una mezcla de esfuerzo, patrimonio y ambiente festivo. No es una carrera más: es una experiencia que recorre algunos de los lugares más reconocibles de la ciudad y que, año tras año, refuerza su posición como una de las medias maratones más duras —y también más espectaculares— de España.

El recorrido, de 21,097 kilómetros y con cerca de 290 metros de desnivel positivo, atraviesa enclaves como el Acueducto, la Catedral, el Alcázar, el barrio de San Lorenzo o el casco histórico. La meta, situada en la Plaza Mayor, pondrá el broche a un trazado que este año incorpora novedades como la salida en Vía Roma, más amplia, o el paso por el Paseo del Salón.

La ciudad no solo acoge una competición, sino una jornada completa de actividad. A lo largo del circuito, los corredores encontrarán animación musical cada pocos kilómetros, el tradicional cañonazo de salida desde la Academia de Artillería y un concierto final en la Plaza Mayor que prolongará el ambiente más allá de la llegada.

El cambio al formato de sábado por la tarde ha permitido además atraer participantes de distintos puntos del país y reforzar el impacto turístico de la cita, en un fin de semana en el que Segovia se muestra, también, como destino.

La actividad arrancó ya este viernes con la feria del corredor en el restaurante Zibá y la entrega de dorsales, donde los participantes recibieron una bolsa con productos locales. Además, todos cuentan con una pulsera que les permite acceder durante el fin de semana a descuentos en comercios y restaurantes, así como a la entrada gratuita a espacios culturales como la Catedral o distintos museos.

En la zona de meta, en el entorno de la Catedral, los corredores dispondrán de servicios de fisioterapia, avituallamiento y música en directo, en una llegada pensada no solo para el esfuerzo final, sino también para la recuperación y la celebración.

La prueba obligará también a realizar cortes de tráfico y modificaciones en el transporte público durante la tarde, en una ciudad que, por unas horas, cambia el ritmo para latir al paso de los corredores.