El taller de velas que llenó de vida una pequeña aldea segoviana

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Pinilla Ambroz, una pequeña aldea segoviana atravesada por el Camino de Santiago, vivió este fin de semana una de esas tardes que permanecen durante mucho tiempo en la memoria de los pueblos pequeños. La plaza del municipio, donde apenas residen una decena de vecinos durante gran parte del año, se llenó de aromas, conversación, risas e ilusión gracias al taller de velas artesanales impartido por Jimmy, alma de The Olphactory Segovia.

Con su delantal, cajas repletas de ceras, flores secas y fragancias, Jimmy transformó durante unas horas el corazón del pueblo en un pequeño espacio creativo donde vecinos, visitantes y nuevos pobladores compartieron tiempo, experiencias y sonrisas. Un encuentro intergeneracional en el que participaron algunos de los habitantes más queridos de la aldea, como Reme, Flor, Rosino, Julián o Vitoria, en una jornada marcada por la cercanía, la generosidad y el cuidado de los pequeños detalles

El taller permitió a los asistentes aprender el proceso artesanal de elaboración de velas, descubrir distintas fragancias y crear piezas personalizadas, pero terminó convirtiéndose en mucho más que una actividad manual. La cita consiguió reunir alrededor de una misma mesa a vecinos de toda la vida y a personas llegadas desde otros lugares que un día descubrieron este rincón rural y decidieron quedarse, reforzando el sentimiento de comunidad en un entorno cada vez más amenazado por la despoblación.

Jimmy, vinculado a The Olphactory, destacó durante toda la tarde por su cercanía y su capacidad para conectar con todos los asistentes, desde los más mayores hasta los más jóvenes. Su manera de entender estos talleres, desde la calma, la conversación y el cariño, conquistó a los participantes. La actividad dejó una imagen poco habitual en una aldea tan pequeña: la plaza llena de vecinos creando con las manos, compartiendo historias y disfrutando de una tarde distinta. Una experiencia sencilla, pero cargada de significado, que demuestra cómo pequeñas iniciativas culturales y artesanales también pueden devolver vida, ilusión y encuentro al medio rural.

Tras el éxito de la jornada, muchos vecinos ya esperan una nueva visita del que algunos no dudaron en bautizar cariñosamente como “el maestro cerero rural de Pinilla Ambroz”.

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