Santa María y el secreto del príncipe tuerto
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Pedraza es famosa por su ambiente medieval, pero pocos saben que uno de sus templos más icónicos, la Iglesia de Santa María, no pertenece a la Iglesia, sino que tiene dueño particular desde hace un siglo.
El tesoro privado de Ignacio Zuloaga
En 1962, un año después de adquirir el castillo de Pedraza, el célebre pintor vasco Ignacio Zuloaga decidió comprar también la iglesia románica de Santa María, que por aquel entonces estaba en ruinas.
Gracias a este gesto de mecenazgo, el edificio sigue en pie y hoy funciona ocasionalmente como un espacio para exposiciones artísticas bajo la gestión del Museo Zuloaga.
Inspiración para fotógrafos y cineastas
A finales del siglo XIX y principios del XX, Pedraza se convirtió en el «set» favorito de los grandes artistas. Fotógrafos como Jean Laurent u Ortiz Echagüe quedaron fascinados por la esbeltez de la torre-campanario de Santa María. Incluso el cineasta Florián Rey la inmortalizó en su mítica película «La Aldea Maldita».
El origen de un cuento popular
En las puertas de esta iglesia, el 17 de marzo de 1936, se recogió una joya del patrimonio inmaterial: el relato «La mentira del príncipe tuerto». La joven María Pascual fue quién narró esta historia a los recopiladores de tradiciones, permitiendo que un trozo de la imaginación popular de Pedraza quedara guardado para siempre en los libros de cuentos de Castilla y León.
Testigo del oro blanco de Castilla
Hubo un tiempo en el que Pedraza nadaba en abundancia gracias a la lana merina. En el siglo XVI, la exportación de lana eran tan lucrativas que los Duques de Frías, dueños del castillo y señores de la villa, celebraran sus actos religiosos más importantes en este templo, rodeados de palacetes que aún no muestran el esplendor de aquella época.
Imagen destacada del libro ‘Segovia callada Volumen 1’, de Esther Maganto Hurtado y Juan Enrique del Barrio Arribas

