Segovia, un espacio de resistencia para la familia Menéndez Pidal
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La profesora Elena Gallego pronunció este viernes, 8 de mayo, la conferencia ‘Conservar los ideales educativos de la JAE en la Segovia de la Guerra Civil. La familia Menéndez Pidal Goyri (1936-1939)’. La ponencia, penúltima del XLVII Curso de Historia de Segovia, dedicado a la vinculación de la provincia con la Junta para Ampliación de Estudios (JAE), recorrió la experiencia de esta emblemática familia intelectual en Segovia durante la Guerra de España.
El Curso termina el próximo viernes, 15 de mayo, con la conferencia ‘Viajes de tres maestros segovianos por escuelas de España y Europa’, a cargo del académico correspondiente José Luis Mora.
La penúltima conferencia del Curso Historia de Segovia
Gallego, profesora del Colegio Estudio, fundado por Jimena Menéndez Pidal, directora del Archivo Pedagógico María Goyri y Jimena Menéndez Pidal y patrona de la Fundación, comenzó evocando el paisaje de la sierra de Guadarrama. Este es un escenario recurrente en la pedagogía de la Institución Libre de Enseñanza (ILE). «Desde sus orígenes, los profesores de la ILE habían convertido el Guadarrama en el mejor ámbito para ejercer su tarea educadora».
La conferenciante ahondó en la circunstancia familiar de esta familia a raíz del 18 de julio de 1936, cuando Ramón Menéndez Pidal y su esposa, María Goyri, quedaron en Madrid tras cruzar el Alto del León, mientras su hija Jimena, su yerno, Miguel Catalán —destacado espectroscopista—, y su nieto Diego, de ocho años, permanecieron en la casa familiar de San Rafael, al otro lado de la sierra, convertida en frontera política tras el estallido de la guerra. «Estando en San Rafael con mi mujer y mi hijo veraneando, tuvimos que desalojar la casa precipitadamente por los combates», recordó Miguel Catalán años después. Los Catalán se refugiaron en la capital segoviana junto con los Terán (Fernanda Terán, sobrina de Fernando de los Ríos, y sus cuatro hijos) y en ella pasaron la contienda.
Jimena Menéndez Pidal y Fernanda Terán, una educación sin recursos
Sin recursos, libros ni aulas, Jimena Menéndez Pidal y Fernanda Terán improvisaron una educación de excelencia para sus hijos. «Fueron dos mujeres que, en lugar de achicarse en un ambiente duro y hostil, sacaron lo mejor de sí mismas», destacó Gallego citando el testimonio de Rocío Terán. La ponente detalló aquella experiencia pedagógica: clases al aire libre en la naturaleza segoviana, observación geológica en la Hoz de los Angeles, estudio de hormigas en cubetas o el famoso fichero de Historia elaborado por Jimena. «De todo se aprendía. De los árboles, del tiempo, del folklore popular, del Acueducto, de los oficios, del cielo, de las poesías» explicó, recordando cómo los niños convertían la realidad en un aula siguiendo los métodos avanzados del Instituto-Escuela.
Elena Gallego mostró fichas manuscritas con dibujos precisos de hachas de sílex, dólmenes y mapas históricos recortados de folletos turísticos. Diego Catalán, años después, recordaría con admiración aquella formación. Las cartas familiares a Ramón Menéndez Pidal, exiliado en América, dan testimonio de la continuidad intelectual pese a la guerra y la vigilancia.
Al terminar la contienda, la familia regresó a Madrid, pero no recuperó sus puestos. En el verano de 1939, Jimena Menéndez Pidal reunió a profesores del Instituto-Escuela para fundar el Colegio Estudio, preservando los ideales de la JAE «contra viento y marea» en plena posguerra.
La conferencia puso de manifiesto cómo, en los años de la Guerra de España, Segovia fue para la familia de Menéndez Pidal un espacio de resistencia pedagógica y fidelidad a los proyectos educativos renovadores de la JAE.

