El domingo 22 de agosto a las 10:00 horas se realizará la visita “Las casas segovianas vestidas de gala: Esgrafiados”. cuyo recorrido forma parte del programa anual Domingos de Patrimonio, que conmemora el 25 Aniversario de la inscripción de la Ciudad Vieja de Segovia y su Acueducto en el listado del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Tiene una duración aproximada de 2 horas y las entradas son gratuitas, teniendo que ser retiradas en la Central de Reservas de Segovia. Se entregará un máximo de 2 entradas por persona. El 20% de ellas se destinan a reservas telefónicas y el 80% para reservas presenciales.

Rafael Ruiz Alonso es Doctor en Historia del Arte y nos guiará en este recorrido. Su trabajo como coordinador en la Obra Social Caja Segovia y como comisario de exposiciones en el Torreón de Lozoya, le constituye en conocedor de múltiples aspectos de nuestro pasado cultural.

El esgrafiado segoviano es una técnica artesana de albañilería, transmitida de generación en generación por los albañiles segovianos. Decoran fachadas y en muchos casos patios y muros interiores. Recorrer las distintas fachadas con un análisis detallado nos permitirá conocer mejor este motivo tan identificativo de nuestras construcciones. Este decorado se encuentra presente en distintas tecnicas artísticas y en Segovia  su importancia aumenta ya que es el revoco más caraterístico de su arquitectura.

Su proceso requiere de una preparación previa. Se extiende una primera capa que generalmente es de tono más oscuro y se deja secar. Una vez seco se extiende una capa fina del mismo color. Antes de que se seque del todo esta segunda capa, se extiende otra de otro tono que suele ser más claro y con un grosor especial, según los casos. Al cabo de un tiempo se hace el estarcido,  es decir, se plasman los dibujos sobre la superficie pasando una brocha por la plantilla donde los dibujos están recortados y después se hace el rascado para que quede al descubierto la capa interior. La cal con la que se recubría daban otro tinte de elegancia y sobriedad a los pobres muros de las fachadas, y a un precio muy económico.

En el Renacimiento la técnica se popularizó y perfeccionó, llegando a formar parte de la decoración de fachadas, bóvedas, muros interiores y otros espacios nobles de palacios, iglesias y monasterios, consiguiéndose con esta antigua técnica crear verdaderas obra de arte que todavía pueden verse y contemplarse.
En Castilla, los esgrafiadores eran catalogados como revocadores o estucadores, o como simples albañiles, pues dominaban todas estas técnicas.

Una técnica que poco a poco se ha ido perdiendo por los avances tecnológicos pero que pervive en el testimonio impasible de nuestras calles, la historia de una ciudad a través de las fachadas.