Escalón a escalón, paso a paso. Así es como se avanza en la vida y así es como llegamos a conseguir nuestras metas. Algo tan simple como una escalera puede servirnos de esquema básico para ayudarnos a resolver conflictos diarios, desde los más cotidianos, hasta aquéllos que llevamos arrastrando toda una vida. Y así, con la escalera de Argyris –importante psicólogo estadounidense- es como en la Casa Joven del Ayuntamiento de Segovia han intentado ayudar a entender los problemas a los que nos enfrentamos diariamente a través del taller de “resolución de conflictos cotidianos”, según explicó la coordinadora del seminario, Yolanda Feal San Martín, directora de la empresa segoviana Cosico. 

Feal destacó que en este taller de origen Zen, “se ha aprovechado cada semana para sentir y observar lo que pasa en cada conflicto que surge por pequeño que sea”. Los conflictos cotidianos de los asistentes, se trabajan en el taller, donde “los participantes están totalmente implicados aportando sus vivencias reflexiones y experiencias” y cuyo objetivo principal es aportar técnicas asertivas para consolidar una comunicación efectiva, respetuosa y constructiva.

Cada martes por la tarde los participantes asisten a esta iniciativa, de la Concejalía de Juventud y Educación, participan en una charla teórica en la que se ofrecen as herramientas necesarias para reconocer las causas que han podido originar esos conflictos, analizar las reacciones personales que se han tenido ante ellos y facilitar la comunicación entre las partes afectadas. Posteriormente, cada persona expone un conflicto que hayan sufrido durante la semana, para poco a poco, “desgranar” la situación conflictiva y llegar al origen de ésta.

El último martes, desarrollan una actividad en la que los asistentes tienen que centrarse en una persona con la que hayan tenido un conflicto reciente o con la que no se tuviese una buena relación. Posteriormente, apoyándose en la “Escalera de Argirys” poco a poco fueron desmenuzando la situación: la realidad exacta del momento en el que se produjo el conflicto, cómo actuaban en el momento en el que éste se estaba produciendo, las conclusiones a las que llegaron una vez finalizada la situación conflictiva, los sentimientos y emociones que les produjo… Hasta desembocar en las creencias o juicios de valor que se han creado de esta persona y que no necesariamente tienen que ser reales.

Y como en la vida, a veces hay que bajar unos cuantos escalones, dar un paso o volver la vista atrás para ver esa situación desde otra postura y entender que tal vez esa persona que tanto nos irrita o que tantos conflictos nos genera, es simplemente el resultado de unas “etiquetas” que hemos las hemos colgado o de los juicios previos que las personas construyen de manera inconsciente.

Escuchar y comunicarse son algunas de las claves que complementan la escalera, que aporta a los asistentes unas nociones básicas para poder enfrentarse a determinados problemas y que pueden aplicarse a todo tipo de situaciones, desde los conflictos laborales, hasta los familiares. Se trata de un proceso complejo, que como explicó para Ical Feal “puede llevarnos toda una vida”, pero que muchos del que muchos de los participantes ya empiezan a ver resultados. “Yolanda nos ha abierto una puerta a un camino totalmente inexplorado e inmenso”, comenta una de las asistentes al taller.