Ser la tierra de ciudad Imperial, de una excapital española, y de la cuna de las tres culturas, Toledo capital, es sin duda alguna significado de una provincia rica que bebe de la historia por sus cuatro costados. Desde la localidad de Talavera de la Reina, con más habitantes que la propia capital, 88.755, hasta Illán de Vacas, con 2 habitantes, la provincia toledana encierra en su corazón una gastronomía basada en guisos de productos de la tierra y carne de caza que se complementa con una estancia aderezada con la visita a lugares de ancestral historia.

Atravesada de este a oeste por el Tajo en su tramo medio, Toledo es de las provincias manchega con más potencial turístico debido a su proximidad con la capital madrileña. No pocos recursos le faltan para explicar el paso de civilizaciones por sus tierras. Desde los visigodos cerca de la localidad de San Martín de Montalbán donde se puede visitar la iglesia de Santa María de Melque acondicionada con un centro de interpretación pasando por el Museo Visigodo del municipio de Arisgotas dependiente de la localidad de Orgaz.

De la época en la que el Imperio Romano se derrumbaba y testigo del día a día de la vida en esta parte de sus extensos dominios, da fe el Parque Arqueológico de Carranque, en el que el visitante puede encontrar la villa tardorromana del siglo IV, así como su basílica y ninfeo. Pero esta localidad toledana encierra además un espacio para la obra de El Greco. Se trata del Santuario de la Caridad y la Casa-Museo de Cervantes. Es en la capital toledana, dónde se guarecen algunas de las obras más importantes de este artista desde que se inaugurara en 1912, conviviendo con otros recursos turísticos de la ciudad Imperial, que albergó la sede de la corte de Carlos I, y de las ciudad de las tres cultural, por haber estado ponñada durante siglos por cristianos, judíos y musulmanes.

De ahí, que un paseo por Toledo pueda adentrarnos en un viaje en el tiempo a través de su Judería, mezquitas, sinagogas, murallas, conventos, torres, palacios y castillos propios de una ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad para la que habrá que coger nota si no quieres perderte nada. Obligatorio es también visitar la segunda ciudad más importante de la provincia, Talavera de la Reina en donde es de parada obligatoria la Basílica del Prado, la Colegiata y el Museo Ruiz de Luna. Allí, podrá adquirir una de las piezas de cerámica artesanal que hacen de la provincia toledana otro de sus sellos reconocibles.

Pero si algo marca a La Mancha es indudablemente su Don Quijote y la impronta que ha dejado en sus pueblos. Consuegra o El Toboso, localidad de Dulcinea, corresponden todo un ejemplo de lo que significó y aún significa esta novela para sus tierras y sus gentes. La primera, con sus molinos de vientos recortando el horizonte manchego hace una de ella una de las estampas más características de la tierra. No menos mágico resulta La Ruta de los Castillos a través de las fortalezas más impresionantes conservadas o las dos rutas de la obra literaria en torno a La Celestina y al Lazarillo, que recorren los pasos de Fernando de Rojas y los del enigmático autor de la obra picaresca.

Junto a una gastronomía sobria pero a la que no le falta imaginación, Toledo también cuenta con un recursos naturales tan espectaculares como los del Parque Nacional de Cabañeros, que comparte con su vecina provincia de Ciudad Real. Los Montes de Toledo, en donde su ubica el parque, convive con otros espacios naturales como la comarca natural de La Jara, sus montes y arroyos o la Sierra de San Vicente.