Las Cortes de Castilla y León aprobaron hoy, por unanimidad de todos los grupos, el Proyecto de Ley de Turismo de Castilla y León, que adapta el texto a las demandas del turismo del “siglo XXI”, según señaló la consejera de Cultura y Turismo, María José Salgueiro, en su intervención en el debate de la ley en el Pleno de las Cortes de Castilla y León, donde llegó sin ninguna enmienda a debatir.

La Ley, compuesta por 92 artículos, seis disposiciones transitorias, una derogatoria y nueve disposiciones finales, viene a sustituir a la ley sobre esta materia de 1997 para adaptar el turismo a las necesidades actuales, tal y como sostuvo Salgueiro, quien remarcó que la nueva norma pretende dar respuesta al “cambio de escenario” para adaptar las necesidades de los turistas y de los empresarios del sector al siglo XXI.

Salgueiro, quien recordó que es una ley que ha contado con la participación de todo el sector, indicó que el nuevo texto legal persigue construir un turismo “sostenible, con mayor rentabilidad económica y social y que permita la protección de los recursos”. Así, tiene como uno de los objetivos fundamentales “hacer de la calidad el eje central” de toda actuación turística, al tiempo que trabaja por una mayor coordinación entre administraciones y potencia Castilla y León como destino turístico.

Además, cuenta con un carácter transversal, apuesta por la cooperación entre administraciones y refuerza sus funciones y la participación a través de la creación del Consejo Autonómico de Turismo de Castilla y León, que se apoyará en dos nuevas comisiones: el Comité permanente de desarrollo de nuevos productos turísticos y la Mesa de la Formación. También se incorporará la Comisión permanente y el Centro de análisis turístico.

La ley prevé la creación de la Comisión Interconsejerías de Turismo de Castilla y León, que se encargará de recabar y recibir información sobre las actuaciones y programas que se desarrollen, examinar periódicamente las actuaciones realizadas y los resultados obtenidos y realizar un seguimiento y evaluación de los Planes Estratégicos de Turismo.

La nueva ley refleja también un catálogo de derechos y deberes, tanto de los turistas como de los empresarios del sector, para cuyo cumplimiento se tendrá en cuenta el Código Ético Mundial.

El nuevo texto establece, asimismo, una nueva clasificación de establecimientos, que plantea las categorías de hotelero, turismo rural, apartamento turístico, camping y albergues turísticos y de peregrinos. Entre los primeros, distingue entre hotel, hotel apartamento, motel, hostal y pensión, aunque abre la posibilidad de que puedan especializarse en hotel familiar, hotel gastronómico, hotel balneario y hotel con historia.

Sin embargo, las novedades más significativas aparecen en el apartado de alojamientos de turismo rural. Plantea la modalidad de hotel rural, así como las categorías de posada y casa rural, por lo que se suprime el tipo Centro de Turismo Rural (CTR). También, mantiene los tradicionales grupos de restaurantes, cafeterías y bares, pero incorpora el de los salones de banquetes. Además, recoge como posibles especialidades las de asador y mesón.

Esta nueva clasificación, junto con la creación de un registro de establecimiento, aseveró Salgueiro, será beneficiosa tanto para los empresarios, para los que será un incentivo, como para los turistas, que podrán conocer específicamente los servicios que incluye el establecimiento que han elegido.

Además, en lo que se refiere al régimen sancionador la nueva ley eleva hasta los 90.000 euros la sanción por una infracción muy grave, como incumplir la oferta de un viaje combinado recogido en un folleto informativo, y también actualiza los derechos y deberes de las empresas y las actividades del sector así como los distintos alojamientos, para potenciar la especialidad de cada uno de ellos.

La consejera de Cultura y Turismo, quien recordó que esta ley es una de las que comprometió el presidente de la Junta en su debate de investidura en 2007, consideró este sector un área “transversal” y “dinámica” que aporta el 10,5 por ciento del Producto Interior Bruto de la Comunidad, por lo que es “estratégico” para la economía de Castilla y León. También, contempla el fomento del asociacionismo profesional y empresarial, y el fomento de la formación.

 

Cheque en blanco

En su turno de explicación de voto, el portavoz en la materia del Grupo Parlamentario Socialista, José Ignacio Martín Benito, valoró la aceptación de las enmiendas de su grupo en la ponencia, pero advirtió que este apoyo “no es un cheque en blanco”. Además, recordó el compromiso adquirido por el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, durante la inauguración de la Feria Internacional de Turismo de Interior (Intur) en 2007, cuando prometió la creación de una Oficina de Congresos de Castilla y León que “iba a ser una realidad en 2008”.

No obstante, el socialista reconoció que el nuevo texto aprobado hoy adapta la ley a los cambios y la evolución del sector turístico para dar “más calidad, excelencia y sostenibilidad”, aunque dijo que no era suficiente para “convertirse en un referente”, sino que tiene que ir acompañado de políticas activas. “Es necesario un cambio de políticas para que Castilla y León salga del furgón de cola”.

Sin embargo, para el procurador ‘popular’ Luis Domingo González, Castilla y León ha conseguido muchos “logros” en turismo, como posicionarse como líder en turismo de interior y rural y en número de alojamientos rurales, y ser un referente cultural e idiomático, al tiempo que valoró los casi seis millones de visitantes y diez millones de pernoctaciones, entre otras muchas virtudes argumentadas por el PP.

En todo caso, esta Ley, dijo, es “el mejor instrumento de proyección de la Comunidad Autónoma” a través del turismo, que es “un pilar fundamental del bienestar social de Castilla y León y que cuenta con un gran valor estratégico”. Sin embargo, añadió que con la nueva norma se pretende “no morir de éxito” sino renovarse para, a través de “nuevas técnicas”, otorgar mayor calidad y excelencia de todos los recursos.

En definitiva, aseveró, pretende asumir nuevas competencias, dar más protagonismo a las corporaciones locales, consolidar el liderazgo, tener un turismo más “sostenible, accesible y diversificado”, así como reforzar la “marca territorio de Castilla y León” o incrementar el valor añadido de productos y servicios y fijar población en el medio rural y urbano.