Zamora acoge este viernes, 8 de octubre, los actos organizados en Castilla y León por la Federación de Asociaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (FEAFES) con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, fijado para el domingo, día 10, y en el que participarán más de 600 personas de las nueve provincias de la Comunidad autónoma bajo el lema: ‘Bienestar emocional para una salud general’.

El movimiento asociativo FEAFES pretende dar un toque de atención a la sociedad centrando los esfuerzos en la combinación equilibrada entre la salud mental y la salud física, con el respaldo de la Federación Mundial para la Salud Mental (WFMH), que pretende difundir este mensaje por más de un centenar de países adscritos a la celebración.

Por su parte, en Segovia, la Asociación ‘Amanecer’ como entidad miembro de FEAFES en Castilla y León, lo celebrará a lo largo del día de hoy jueves, 7 de octubre, desplazándose mañana también hasta Zamora. Entre los objetivos que se han establecido este año por parte de la asociación segoviana, se encuentran visibilizar la salud mental y el trabajo del movimiento asociativo FEAFES, informar y sensibilizar sobre la enfermedad mental y la relación entre bienestar y enfermedad física y reivindicar así mejoras en la atención a las personas con enfermedad mental y sus familias.

Desde ‘Amanecer’, lo que se pretende es «promover diversas acciones que se organizarán desde nuestra entidad y que se describen en documentos adjuntos, especialmente las XVII Jornadas sobre Salud Mental que se celebran durante este día en el Salón de Actos de la Residencia Emperador Teodosio», añaden desde la organización.

La Asociación ‘Amanecer’ se funda en el año 1992 por un grupo de familiares de personas con enfermedad mental, con el fin de contribuir a la mejora del tratamiento y asistencia de su familiar afectado, reivindicando los recursos necesarios para conseguir una mejor calidad de vida y posible integración social y/o laboral.

Es ya en el año 1996 cuando la Asociación consigue un local, situado éste en los Altos de la Piedad de la capital segoviana y crea el Centro de Ocio y Relaciones Sociales como lugar de referencia tanto para los usuarios como para los familiares, en 2004 pone en marcha un nuevo servicio como son las Viviendas Apoyadas y a mediados de 2006 da de alta el Centro Ocupacional ‘Amanecer’, en convenio ambos servicios con la Gerencia de Servicios Sociales de la Junta de Castilla y León, recursos cuyos objetivos son la integración y la normalización de las personas con discapacidad por enfermedad mental a través de un proceso psicoeducativo que fomenta su autonomía y desarrollo personal y social.

De esta forma, FEAFES atiende a medio centenar de personas con enfermedad mental en tres locales cedidos por la Junta de Castilla y León, con un centro de día, sala de taller, de habilidades sociales, de ocio y tiempo libre y de cursos de formación, además de dos viviendas apoyadas alternativas de cuatro plazas que funcionan en concierto con la Gerencia de Servicios Sociales.

La organización cuenta en Zamora con siete trabajadores y un equipo de voluntarios, algunos de los cuales sufren enfermedad mental y tomaron la decisión de apoyar a otras personas como sólo puede hacerlo quien se encuentra en la misma situación. “La asociación partió de los propios familiares para intentar responder a las necesidades de sus hijos, que no recibían toda la atención que necesitaban. La reforma psiquiátrica provocó la apertura de los psiquiátricos y la atención pasó a las familias directamente. Se vio entonces la necesidad de que el movimiento asociativo se hiciera fuerte porque hacía falta ayuda sanitaria y social para esas familias”, explica María José Domínguez, de 38 años, coordinadora y responsable del asesoramiento jurídico de FEAFES. “La enfermedad mental ha sido la gran olvidada dentro del mundo de la discapacidad. La lucha de estos diez años ha sido muy importante y hemos podido crear recursos poco a poco”, apunta.

 

Testimonios y sentimientos

A sus 79 años, Manuela Otero, la actual presidenta de FEAFES Zamora, lleva un cuarto de siglo vinculada a la defensa y al apoyo de las personas con enfermedad mental. “Tengo una hija con ciertos problemas y dificultades y en casa no podía ofrecerle todo lo que necesitaba y que, en la actualidad, puede recibir en un centro como éste, donde hay coordinadora, psicóloga, asistenta social, talleres…”, explica. “Quien no tenga en casa a un enfermo mental nunca podrá entender lo que se vive con ellos. Hay que estar las 24 horas del día, que es lo que ocurría antes cuando no había este tipo de servicios”, afirma.

Manuela aprovecha para recordar que un enfermo mental “tiene los sentimientos a flor de piel y siente con mucha más intensidad” y recalcar que padecer una enfermedad con unas determinadas características no impide ser una persona normal. “Hacen lo mismo que cualquier otra persona y no les gusta sentirse observados, como nos pasa a nosotros”, comenta.

El tratamiento de la enfermedad mental es multidisciplinar y exige la atención coordinada de varios profesionales, con especial hincapié en aspectos como la psicología, tanto para el paciente como para sus familiares. “Llevamos un programa de escuela de familias en el que se asesora para el día a día con personas con enfermedad mental en casa. También tenemos un programa de psicoeducación para familias de reciente diagnóstico, que necesitan unas pautas para afrontar esa situación cada día, y un grupo de autoayuda en el que hemos potenciado que unas familias ayuden a las otras”, explica Teresa Regidor, psicóloga de FEAFES Zamora, encargada principalmente de atención individualizada a personas con enfermedad mental y a familias. “Lo más difícil es trabajar con un usuario y ve que pasa el tiempo y no logramos el objetivo o, incluso, vemos que retrocede”, apunta.

La terminología es importante. Más de lo que parece, aunque sólo sea por evitar al ultranza las generalidades, lo que explica que no se hable de ‘enfermos’ o, ni siquiera, de ‘personas con enfermedad mental’. “Nosotros los llamamos coloquialmente por sus nombre pero cuando nos referimos a ellos como colectivo decimos ‘los chicos’ y date cuenta de que tienen una media de edad entre 40 y 50 años”, indica la psicóloga. “Preferimos decir ‘chicos’ a ‘usuarios’, que nos parece excesivamente frío”, puntualiza. “Hablar de ‘usuario’ suena casi a cliente y no tiene nada que ver con la realidad, aunque utilicen los servicios que ofrecemos”, apostilla la María José Domínguez. “Los psiquiátricos de antaño sugieren una idea rancia de cómo eran las cosas. La reforma de principios de los años noventa del siglo pasado se hizo porque la institucionalización no rehabilitaba. Estas personas, con un adecuado tratamiento, son útiles, válidas y necesarias para la sociedad, son ciudadanos de pleno derecho”, destaca.

 

 

Estructuras intermedias para una mejor integración

En realidad, se trataba de crear las estructuras intermedias precisas, como la Unidad de Rehabilitación Psiquiátrica y los centros de rehabilitación, para que el enfermo mental pudiera integrarse en la sociedad, estableciendo un entramado que ayudara a las familias a la rehabilitación del paciente. “Son necesarios los recursos sanitarios porque siempre habrá un porcentaje muy pequeño de enfermos que no podrán rehabilitarse”, indica.

Zamora se ha convertido en un ejemplo en el ámbito nacional por la coordinación sociosanitaria, si bien María José Domínguez precisa que “somos un ejemplo porque antes de todo esto Zamora estaba muy mal; hemos mejorado muchísimo pero es que antes apenas había recursos”.

En este contexto, los equipos de salud mental se han ido completando en la provincia, mejorando a ojos vista con la Unidad de Convalecencia, la Unidad de Rehabilitación, la creación del Centro de Rehabilitación Psicosocial, la creación del Gestor de Casos y la coordinación sociosanitaria y poniendo en marcha iniciativas como el equipo itinerante, “que va por las zonas rurales y que ha sido pionero en España, con un psiquiatra y un psicólogo apoyando zonas en las que no había nada, que estaban totalmente desconectadas”.

 

Enfermos mentales potenciales

Todos somos enfermos mentales potenciales. Nadie está libre de padecer una enfermedad mental. El hecho de haber pasado a la edad adulta no supone ningún seguro en este sentido, máxime cuando el ritmo de vida y problemas como la crisis económica repercuten de forma directa en el equilibrio personal. “Las enfermedades mentales no tienen nada que ver con la dificultad de aprendizaje. Suelen aparecer en el cambio hacia la vida adulta en personas que han tenido una vida absolutamente normal. Ninguno estamos libres y menos en la sociedad en la que vivimos, con el estrés y el agobio”, dice la psicóloga. “Las enfermedades mentales son muy individuales. Hay una sintomatología tipo pero dentro del mismo diagnóstico hay muchas diferencias”, indica.