Un estudio científico, cofinanciado por la Fundación Kovacs y la Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León, ha demostrado que mediante la aplicación en atención primaria de un programa educativo simple y barato se consigue mejorar de forma significativa el dolor y el grado de incapacidad de los pacientes con dolencias de espalda. El estudio, realizado por la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda, ha sido publicado por Spine, la principal revista científica internacional en ese campo.

El programa educativo consiste en una charla grupal de 15 minutos y la entrega de un folleto estandarizado para los pacientes. El programa fomenta el manejo activo del dolor de espalda, consistente en que, durante el episodio doloroso, los pacientes eviten el reposo en cama y mantengan el mayor grado de actividad física que les permita el dolor. Este programa es aplicable de manera rutinaria en atención primaria, según se ha comprobado durante el estudio.

En los pacientes que recibieron el programa educativo sobre manejo activo mejoró de manera significativa la intensidad del dolor lumbar y del dolor irradiado a la pierna, el grado de incapacidad, la calidad de vida y la intensidad de los pensamientos catastrofistas. Por el contrario, un programa educativo con la misma estructura pero con otro contenido, no tuvo ningún efecto. Además, añadir sesiones de fisioterapia y un programa de higiene postural a la educación sobre manejo activo, no mejoró significativamente sus resultados.

Este estudio tiene importantes implicaciones en la práctica, dado que demuestra que un programa educativo simple y barato, y que es aplicable de manera sistemática en atención primaria, mejora significativamente los resultados del tratamiento de los pacientes con dolor lumbar, incluidos los casos crónicos para los que actualmente muy pocos tratamientos han demostrado ser efectivos.

Este programa educativo también ha demostrado ser eficaz en los casos agudos, reduciendo el riesgo de que lleguen a convertirse en crónicos. Esto es especialmente importante teniendo en cuenta que aproximadamente el 80 por ciento de los costes globales que genera el dolor lumbar son causados por el 20 por ciento de los pacientes más crónicos, y este programa ha demostrado ser eficaz también en esos casos.

Además, los resultados que obtiene este programa educativo no mejoran añadiendo medidas más complejas y caras –como sesiones de fisioterapia o un programa adicional de higiene postural-, lo que permite optimizar la eficiencia de los recursos sanitarios.

Por otra parte, el programa implica al paciente en su propio proceso de mejoría, al enseñarle cuál es la actitud que debe adoptar para reducir eficazmente su dolor e incapacidad, y mejorar su calidad de vida. Así, el paciente no es sólo un sujeto pasivo de los tratamientos que le aplican sus médicos, sino que se convierte en un agente activo y que comparte con sus médicos la responsabilidad del proceso y de su propia mejoría.

La médico primera autora de este estudio, Celia Albaladejo Blanco, de la Dirección General de Asistencia Sanitaria de la Gerencia Regional de Salud de Castilla y León, indica que “este programa se puede aplicar de manera rutinaria en la atención primaria del Sistema Nacional de Salud, tal y como se ha hecho en este estudio, y consume menos recursos y es más efectivo que algunos de los tratamientos que se usan actualmente con estos pacientes”.

El doctor Francisco Kovacs, coautor del estudio y director de la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda, añade que “estudios previos habían demostrado la eficacia del programa educativo sobre “manejo activo” entre los ancianos, tanto con un objetivo preventivo como terapéutico”. “Este estudio –añade- corrobora que este programa también es eficaz en los pacientes atendidos en la atención primaria del Sistema Nacional de Salud y además carece de efectos secundarios, por lo que debería aplicarse sistemáticamente a esos pacientes”.

 

Diseño y resultados del estudio

En el estudio participaron 69 médicos de atención primaria de las áreas de salud de Valladolid, que reclutaron a 348 pacientes que consultaron por dolor lumbar, que era de carácter crónico en 265 de ellos.

Los médicos fueron asignados aleatoriamente a un grupo control y a dos experimentales. En todos ellos, los pacientes fueron tratados de acuerdo con la práctica médica habitual y, además, recibieron un programa educativo consistente en una charla grupal (en grupos de 15 ó menos pacientes) de 15 minutos de duración, impartida por una médico que sólo había recibido previamente dos horas de formación, y la entrega de un folleto. En el grupo control o placebo, ese programa se centró en los factores dietéticos destinados a controlar el peso para mejorar el dolor lumbar.

En el primer grupo experimental, el de educación, el programa se centró en el manejo activo del dolor lumbar -la conveniencia de evitar el reposo en cama y mantener el mayor grado de actividad que permita el dolor-. En el segundo grupo experimental (educación y fisioterapia), además del programa en manejo activo se añadió una charla adicional sobre higiene postural, cuatro sesiones de fisioterapia, y un programa de ejercicio para que los pacientes lo realizaran en casa.

A lo largo de los siguientes seis meses, no hubo mejoría significativa en los pacientes del grupo control. Por el contrario, en los dos grupos experimentales mejoró significativamente más que en el grupo control la intensidad del dolor lumbar, la intensidad del dolor irradiado a la pierna, el grado de incapacidad y la calidad de vida. La magnitud de esa mejoría fue estadística y clínicamente significativa. Aunque varias de esas variables mejoraron todavía más en el grupo de educación y fisioterapia que en el grupo de manejo activo, las diferencias observadas entre esos dos grupos fueron nimias y carentes de relevancia clínica.