Confieso la sorpresa que me han producido las reiteradas acusaciones que ha proferido en las últimas semanas contra mis declaraciones a ICAL y a Segoviaudaz.es, que siendo la base del compromiso que motiva la labor teatral de Nao d´amores, tilda usted de: fundamentalistas, doctrinarias, minoritarias e ideológicamente partidistas. A estas palabras, se suman con fecha del 25 de agosto y firma genérica del PP segoviano, nuevos adjetivos: deplorables, sectarias, y de mal gusto, puntualizando además que, asumidas por el Gobierno Municipal de Arahuetes, simbolizan una cultura politizada en la línea del pensamiento único. En pocos días he pasado de ser considerada la directora segoviana de referencia, recibiendo efusivas felicitaciones por parte de sus compañeros de partido por mi labor en la recuperación del teatro sacro, a peligrosa terrorista ideológica que hay que borrar de la ciudad.

Pero no hay mal que por bien no venga, porque más allá del perjuicio que ya nos están causando sus palabras para nuestra actividad profesional, a partir de sus acusaciones, usted y yo nos hemos convertido en el foco de atención de los foros teatrales de todo el país, relanzando un importante debate para la convivencia democrática: el del sentido del arte y la labor de los artistas en su compromiso con la sociedad.

Como estos días ya se han tratado extensamente todos los temas adyacentes a la polémica, pasaré a comentar únicamente mis propias declaraciones, que como irrefutable demostración de mi fundamentalismo ideológico, vuelve usted a sacar a colación en su último comunicado.

1) Todo acto teatral es un acto político

No es este el lugar para realizar una disertación sobre filosofía aristotélica ni sobre teoría teatral, habrá que buscar el momento, pero sí le diré que está usted en desacuerdo no sólo conmigo, sino con la gran mayoría de los teatrólogos que han analizado la naturaleza del arte escénico. El teatro nace en el ámbito de la polis griega, de la vida ciudadana, teniendo una incuestionable función en la educación democrática, y conserva esa naturaleza a través de los siglos… y es precisamente por eso un arte incómodo para aquellos que gobiernan, sea cual sea su color político. El teatro es un espacio de encuentro de la sociedad consigo misma, que tiene que movilizar conciencias, crear debate y despertar sentido crítico. Es un ACTO POLÍTICO en su pleno significado, desde Grecia a la postmodernidad teatral, pasando por el teatro prebarroco. Que usted haya visto en mis palabras un acto deplorable de sesgo doctrinario, eso ya es cosecha suya. Mi compañía ejerce esa concienciación desde un criterio ético propio, fundado en la más insobornable independencia ante cualquier favoritismo de militancia política. Y quiero creer que cuando nos apoyan instituciones locales, regionales y nacionales de diverso signo político, es por nuestra impecable trayectoria artística, sustentada en estos principios de compromiso social y en nuestra verdadera vocación de servicio público.

2) El mundo es una MIERDA y tenemos obligación de intentar cambiarlo.

Nunca hubiera imaginado que esta palabra pudiese hoy seguir despertando polémicas, igual que aquel MERDRE o MIERDRA en el estreno de Ubú Rey en el París de 1896, todo un hito en la historia del teatro. Ciertamente el término elegido es vulgar, pero también elocuente para definir una realidad intolerablemente injusta, que sólo se puede cambiar si se reconoce que existe, si fomentamos una sociedad con espíritu crítico, que se sienta responsable de sus obligaciones morales. No deja de extrañarme que esta sencilla reflexión le vuelva a parecer a usted deplorable y fundamentalista. Evidentemente tenemos percepciones contrarias del mundo, y está claro que nunca llegaremos a un acuerdo sobre ello. Pero lo que es indiscutible en toda esta polémica, es que una de las principales funciones del arte (del teatro en este caso) es mejorar la realidad, y usted, como responsable de cultura de su partido, debería saberlo.

Por todo esto, me considera usted sectaria e ideológicamente partidista y afirma que por tanto el Ayto de Segovia no debe apoyar el trabajo de Nao d´amores por fundamentalista y doctrinario. Para mí, el verdadero peligro es el hedonismo artístico, que inmoviliza a la ciudadanía ante un presente intocable. Nao d´amores, compañía residente en Segovia, ha orientando siempre su labor desde esta responsabilidad social, la de generar pensamiento y ofrecer puntos de vista, otras perspectivas que permitan imaginar otros mundos mejores. Y este ha sido el sello de todos nuestros espectáculos (desde Comedia llamada Metamorfosea, a Penal de Ocaña, pasando por Misterio del Cristo de los Gascones), que tan bien conoce el público segoviano acostumbrado a navegar con nosotros por otros mundos estéticos, en una Nao que defiende un teatro de pensamiento, de opinión, y no de alienación.

En conclusión, señora Sanz, si sus acusaciones no me parecieran ridículas, las consideraría insultantes por ir dirigidas contra un equipo artístico que ha hecho de nuestra ciudad un referente para la investigación, la formación y la creación teatral, difundiendo el nombre de Segovia en el mundo, una ciudad que rentabiliza con creces su inversión en Nao d´amores con todo tipo de actividades realizadas a nivel local, regional, nacional e internacional. Si estas aclaraciones no le parecen suficientes, yo estoy dispuesta a sentarme cordialmente con usted para clarificar este asunto; aunque, sin duda, la mejor manera de entender la naturaleza de nuestro trabajo y darse cuenta de su error, sería asistir a nuestro Penal de Ocaña: una lección moral por encima de posicionamientos partidistas, que se hace imprescindible para entender nuestro pasado, y construir un futuro mejor, aunque para usted este mundo presente sea ya suficientemente hermoso.

Ana Zamora. 29 de agosto de 2013