Lejos de las rutas turísticas más transitadas, Segovia esconde pequeños pueblos donde el tiempo parece haberse detenido. Localidades con poca población, calles de piedra, silencio y una autenticidad que cada vez resulta más difícil de encontrar.
La Granja de San Ildefonso, Cuéllar, Coca o Pedraza son pueblos bien conocidos tanto en la provincia como fuera de ella, pero Segovia alberga muchos otros tesoros rurales. En 2026, estos rincones segovianos podrían ser una opción para disfrutar del turismo tranquilo y de cercanía, destinos ideales para quienes buscan desconectar y redescubrir la esencia del mundo pueblerino.
Maderuelo
Con apenas un centenar de habitantes, Maderuelo es uno de los pueblos más pintorescos de la provincia. Rodeado por el embalse de Linares y protegido por una muralla medieval, ofrece vistas espectaculares y una calma absoluta. Pasear por sus calles empedradas es viajar a otra época, convirtiéndolo en un destino perfecto para escapadas románticas o de turismo slow.
– La misteriosa momia que esconde un pueblo de Segovia –

Sotosalbos
Este pequeño pueblo, con poco más de 100 vecinos, guarda uno de los templos románicos más bellos de Segovia: la iglesia de San Miguel. Rodeado de naturaleza y alejado del bullicio, Sotosalbos conserva una esencia rural auténtica que lo convierte en un lugar ideal para quienes buscan patrimonio y tranquilidad a partes iguales.
– «No es la Toscana, es Sotosalbos»: La esencia italiana que florece en Segovia –

Aldealengua de Pedraza
A escasos kilómetros de Pedraza, pero muy lejos de su afluencia turística, Aldealengua de Pedraza mantiene su arquitectura tradicional prácticamente intacta. Sus casas de piedra, sus calles sencillas y su ambiente sereno hacen de este pequeño núcleo un ejemplo perfecto de la Segovia rural más auténtica.

Matabuena
Situado en la Sierra de Guadarrama, Matabuena apenas supera los 200 habitantes. Es un destino ideal para senderistas y amantes de la montaña, con rutas naturales, aire puro y un entorno que invita a desconectar. En invierno, su paisaje adquiere un encanto especial, convirtiéndolo en un refugio perfecto lejos de las prisas.
– Los belenes de dos pueblos que conquistan la provincia de Segovia –
Castrillo de Sepúlveda
Con menos 30 habitantes en 2024, Castrillo de Sepúlveda representa como pocos el espíritu del campo segoviano. Rodeado de naturaleza virgen y próximo a las Hoces del Río Duratón, es un punto estratégico para quienes desean explorar el parque natural sin renunciar a la tranquilidad de un pueblo casi olvidado.

Requijada
Pequeño y poco frecuentado, Requijada alberga una de las iglesias románicas más antiguas de la provincia. Su entorno montañoso y su escasa población lo convierten en un destino ideal para quienes buscan historia, paisaje y silencio en un mismo lugar.

Ventosilla y Tejadilla
Este municipio es el menos poblados de Segovia. Sus campos abiertos, su tranquilidad extrema y su ambiente rural hacen que visitarlo sea una experiencia casi meditativa. Un lugar perfecto para desconectar completamente y reconectar con lo esencial.











